Combatir el Reuma - Reumatismo. Tratamiento del dolor


El Reumatismo es un término utilizado popularmente para designar toda una serie de afecciones que cursan con dolores erráticos localizados en las articulaciones, músculos o tendones y huesos; se ha utilizado como sinónimo de enfermedad del aparato locomotor y, sobre todo, de artropatía, pero más estrictamente hace referencia a la enfermedad reumática (reumatismo poliarticular agudo).

El reumatismo poliarticular agudo. Es una enfermedad frecuente, no contagiosa, relacionada con el estreptococo hemolítico, que se caracteriza por la inflamación y tumefacción dolorosa de varias articulaciones, y que con frecuencia afecta a otras regiones, como el corazón (miocarditis y endocarditis), sistema nervioso central (corea), la piel y el tejido celular (nodulos subcutáneos y eritema marginado).

El reumatismo poliarticular agudo se considera debido a la sensibilización del mesénquima por estreptococos betahemolíticos del grupo A de Lancefield: un hecho de observación muy antigua es el que muchas veces esta enfermedad va precedida, 1-3 semanas antes, de una faringitis o amigdalitis estreptocócica; posteriormente se demostró que en el suero de los pacientes se encuentran anticuerpos dirigidos contra el estreptococo hemolítico, y que la morbilidad reumática se reduce notablemente tratando las amigdalitis y faringitis estreptocócicas con sulfamidas o penicilina.

El modo en que el estreptococo puede sensibilizar el mesénquima y originar esta enfermedad no ha sido totalmente aclarado; las hipótesis aducidas hacen referencia a la posibilidad de que se trate de un proceso autoinmunitario o de una enzimopenia especifica (que impediría la metabolización correcta del carbohidrato C de la cápsula del estreptococo).

Esta última hipótesis explicaría que la enfermedad se presente, en un 15-45 %, de modo familiar; afecta sobre todo a las personas de edades comprendidas entre los 5 y los 30 anos de edad. Se considera que aproximadamente el 2 % de las anginas estreptocócicas van seguidas de reumatismo cardioarticular si no se tratan con fármacos antiestreptocódcos.

La enfermedad suele localizarse en el tejido mesenquimatoso, con lesiones inflamatorias, proliferación de células conjuntivas, infiltración linfoleucocitaria y, finalmente, producción de cicatrices, formando los llamados nodulos de Aschoff o granulomas reumáticos.

La afectación no se limita a las articulaciones, sino que ataca también al corazón, serosas (pleura), sistema nervioso extrapiramidal, etc. La poliartritis representa, pues, sólo un aspecto parcial de la granulomatosis reumática, de cuyas manifestaciones las articulares no son siempre las más relevantes.
Manifestaciones clínicas. La enfermedad cursa con fiebre no muy alta, pero con oleadas coincidentes con la afectación de cada nueva articulación y con abundante sudoración. La afectación articular incide al comienzo en las articulaciones grandes, como la rodilla, tobillo, codo y muñecas, afectando luego a las más pequeñas. Las manifestaciones dolorosas e inflamatorias saltan de una articulación a otra con bastante rapidez, a veces en pocas horas.

La evolución del reumatismo articular es muy variable, y muchas veces cursa con brotes que corresponden a la afectación de nuevas articulaciones. El pronóstico es habitualmente favorable, pero se ensombrece cuando la afectación cardiaca es importante.

El diagnóstico del reumatismo poliarticular agudo se basa en las manifestaciones clínicas inflamatorias, clasificadas como mayores (carditis, poliartritis, corea, eritema marginado y nódulos subcutáneos) y menores (antecedentes de fiebre reumática o carditis reumática, dolores articulares, fiebre y datos de laboratorio positivos); en la determinación de la velocidad de sedimentación globular, título de antiestreptolisinas y proteínas C reactiva y antecedente de la infección estreptocócica.

La presencia de dos manifestaciones clínicas mayores o una mayor y dos menores indica con probabilidad, según la American Heart Association, la existencia de fiebre reumática si existe evidencia de una infección estreptocócica previa. El aumento aislado de antiestreptolisinas no indica más que la existencia previa de una infección estreptocócica, sin precisar si ha tenido o no consecuencias posteriores.

Tratamiento. El tratamiento de la fiebre reumática se lleva a cabo, fundamentalmente, con ácido salicílico y salicilatos, corticoides y penicilina, aunque esta última no tiene efecto sobre las manifestaciones consecuentes a la infección inicial ya producida.

El reposo en cama es obligado hasta que la velocidad de sedimentación se normalice y el título de antiestreptolisinas descienda francamente. También se tratarán oportunamente las manifestaciones no articulares, como pleuritis, carditis, etc. La profilaxis de las amigdalitis y faringitis durante los inviernos, con tomas de penicilina, evita casi con seguridad las recidivas.