Arterioesclerosis. Causas. Tratamiento

La arteriosclerosis es una de las enfermedades vasculares más importantes (causa la muerte a las 3/4 partes de individuos mayores de 50 años). El nombre de esta afección se debe a Lobstein (1833), pero fue Virchow quien primero describió los depósitos de substancias grasas en las túnicas arteriales. Anickov (1924) llamó la atención sobre el papel de la colesterina en la formación de la arteriosclerosis.

Antiguamente se creía que la causa de la arterosclerosis era el déficit vascular propio de la vejez; no obstante, hoy día se sabe que no es un proceso de involución senil, sino una enfermedad arterial que realmente se presenta con mayor frecuencia en personas que pasan de los 50 años.

La etiología de esta enfermedad es muy difícil de precisar, ya que se trata de un conjunto de procesos con cuadros anatómicos distintos, que presentan además un comienzo muy insidioso. Afectan con más frecuencia e intensidad a personas de edad avanzada; además, la intensidad de las lesiones en individuos de la misma edad, sexo y raza es distinta, lo que permite pensar en la influencia de determinadas condiciones mórbidas.

Más que hablar de una etiología precisa, lo que en el presente puede afirmarse es la importancia que una serie de factores tienen en el desarrollo de la arteriosclerosis. Entre estos factores cabe citar aquellos que provocan una  hiperlipernia e hipercolesterolemia (sobrealimentación, diabetes, glomerulonefritis. xantomatosis, dietas ricas en grasas saturadas), la hipertensión arterial permanente, la insuficiencia tiroidea, la herencia y constitución y la sífilis arterial.

Se ha comprobado, no obstante, que existen arteriosclerosis sin hipercolesterolemia, lo que demuestra que, más que este trastorno, tiene importancia la inestabilidad coloidal del colesterol plasmático. La hiperlipernia, por otra parte, acelera la coagulación sanguínea, pero retarda en mayor grado la fíbrinólisis, lo que explicaría sus efectos sobre la trombogénesis en los vasos enfermos.

Desde el punto de vista anatomopatológico la arteriosclerosis consiste en un infiltrado de substancias anormales (lípidos, sales calcicas, substancias hialinas, etc.) en el espesor de las túnicas arteriales y en una hiperplasia conjuntiva de la íntima; todo ello conduce a un endurecimiento arterial y a la disminución de la elasticidad y del calibre del vaso. El depósito de lípidos en la endoarteria es un proceso infiltrativo de los lípidos del plasma, que cuando pierden su estabilidad coloidal se precipitan en la íntima vascular; secundariamente provocarían la proliferación conjuntiva, procesos de degeneración y necrosis y, como último estadio, calcificación de la pared. La lesión histológica fundamental es una esclerosis hiperplásica de la localización endoarterial, asociada al desarrollo de placas de ateroma.

Manifestaciones clínicas. En la arteriosclerosis puede ocurrir que existan lesiones anatomopatológicas evidentes que no den ningún tipo de sintomatología. La clínica de esta enfermedad depende tanto de los trastornos fisiopatológicos producidos en la pared arterial y en el calibre de los vasos por las lesiones anatómicas (sobrecarga del trabajo cardíaco, insuficiencia de irrigación, atrofia, isquemia, necrosis, esclerosis), como de la importancia que tenga el órgano afectado para las funciones vitales (cuando da sintomatología, unas veces se manifiesta como un síndrome isquémico agudo o crónico, y otras como ictus, embolia, infarto de miocardio, etc.), y también de la existencia de una buena circulación colateral anastomótica que asegure la irrigación del territorio dependiente.

No existe un tratamiento especifico de la arteriosclerosis y, por tanto, se debe recurrir a la terapéutica preventiva (evitar la hipertensión e hipercolesterolemia), terapéutica medicamentosa (administración de heparina, por su influencia sobre los niveles plasmáticos de los lípidos, y de fármacos que bloqueen la síntesis del colesterol), tratamiento de las alteraciones circulatorias secundarias a la disminución de la luz arterial (mediante calor, simpatectomia lumbar cuando reside en los miembros inferiores, etc.) y adaptación del organismo a la circulación insuficiente (reposo, vida ordenada, equilibrio metabólico, supresión de excitantes como alcohol, tabaco, café, etc.).