El Sarampión, sintomas tratamiento y curación.

El SARAMPIÓN es una enfermedad infecciosa y eruptiva que afecta principalmente a los niños. El agente causal del sarampión es un virus, relativamente estable a 4° C. Es sensible al éter, a la luz ultravioleta y al formol. Se propaga por vía aérea y se inactiva rápidamente fuera del cuerpo. Como la receptividad es muy grande, casi todas las personas enferman de sarampión durante la niñez. El sarampión suele ser una enfermedad benigna, excepto en los niños menores de 4 años. La malignidad varia mucho según las epidemias y estaciones del año: en verano es más benigno que en invierno y primavera.

La incubación dura unos 10 días, hasta la aparición del catarro respiratorio, y unos 13-15 hasta la del exantema. La enfermedad comprende dos períodos:
1) Período catarral, que no ofrece nada de particular y en el que los enfermos tosen, estornudan y sufren conjuntivitis con fotobofia, y
2) período exantemático, que va precedido por la aparición de unas manchas (llamadas de Koplik), localizadas en la mucosa de los carrillos y de gran importancia diagnóstica. El exantema, que comienza del tercero al cuarto día de la enfermedad, consiste al principio en unas manchas pequeñas de color rojo claro, bien delimitadas, redondeadas y sin elevación, que pronto se transforman en otras de color rojo oscuro, mayores, irregulares y que dan lugar a un cuadro abigarrado.

La erupción comienza en la cabeza, por detrás de las orejas, e invade la cara y sobre todo las inmediaciones de la boca y también el cuero cabelludo. Más tarde se extiende por todo el cuerpo y alcanza su máximo desarrollo a los tres días.

El periodo catarral comienza con fiebre de 39-40°, que a los dos días remite profundamente para volver a elevarse a 40-41° al surgir el exantema (fiebre de la erupción), y descender luego considerablemente a su valor normal una vez que ese exantema está plenamente desarrollado. Los síntomas catarrales se acompañan de tos seca y violenta, rinitis intensa, blefaritis y conjuntivitis, a veces con tumefacción de los párpados; la lengua es saburral y hay estreñimiento. El conjunto de estas manifestaciones dura 3-5 días, empezando luego el periodo de recuperación, con la descamación furfurácea de la piel (en escamas) y la desaparición de la bronquitis.

Existen formas atípicas y formas graves (especialmente en los niños pequeños). Entre las complicaciones posibles están las neumonías sarampionosas, con sus frecuentes secuelas de bronquiectasias, otitis medias, bronquitis capilar, meningoencefalitis sarampíonosa, etc. El pronóstico depende fundamentalmente de la edad, de las condiciones ambientales y del estado de salud del niño enfermo, así como de las complicaciones.

Tratamiento. No existe una terapéutica específica contra el virus del sarampión, por lo que las medidas deben ser de orden profiláctico y encaminado al tratamiento de las complicaciones, en especial infecciosas, y a combatir los trastornos oculares, la tos y la fiebre. Se han obtenido sueros antisarampionosos de gran valor, tanto para dominar los trastornos más molestos de la enfermedad como para prevenir las complicaciones graves.
Profilaxis. Se discute si en los países con alto nivel sanitario está justificada la administración masiva de vacuna (no exenta de algunos peligros), ya que en todos los países de escaso desarrollo, dado su elevado índice de mortalidad, sí resulta plenamente indicada.