Neumonía, tipos de neumonías. Tratamiento.

La NEUMONÍA es un proceso inflamatorio, generalmente agudo, que se caracteriza, desde un punto de vista anatomo-patológico, por infiltración exudativa y celular de los alvéolos, el intersticio y los bronquios. La neumonía produce un foco de condensación en el pulmón que impide la normal hematosis en esa zona. Según su etiología, las neumonías se clasifican en microbianas (90 %), químicas o físicas.

 Las neumonías bacterianas (denominadas también neumonías típicas) son las más importantes, y entre ellas destacan por su frecuencia las neumocócicas. Clínicamente se caracterizan por un inicio brusco, precedido de un escalofrío intenso; los signos del período de estado son fiebre elevada, dolor pleural en puñalada, tos primero seca y luego con expectoración herrumbrosa, herpe labial y signos de insuficiencia respiratoria y circulatoria.

El tratamiento consiste en reposo, dieta adecuada, administración de dosis elevadas de antibióticos activos frente al neumococo y diversas medidas sintomáticas.

La neumonía por Klebsiella es muy aguda y grave; tiende rápidamente a la necrosis. Aparece sobre todo en varones de 40 a 50 años. Otras formas de neumonía son:

Neumonía algodonosa. Neumoconiosis producida por la inhalación de polvo de algodón. Da un cuadro neumónico con mucha disnea y se asocia con lesiones cutáneas.

Neumonía bronquial. Aparición de focos neumónicos difusos en el pulmón, secundarios a otros procesos respiratorios. Neumonía emboben. Zona pulmonar infartada como consecuencia del atascamiento de un émbolo en el territorio vascular del pulmón. Neumonía gangrenosa. Zona de necrosis pútrida anaerobia del pulmón. Neumonía intersticial. Hiperplasia del tejido conjuntivo intersticial que produce una cirrosis pulmonar Neumonía atípica. Neumonía que sigue una evolución irregular. Corresponde a las neumonías producidas por virus.