Psicosis tipos de Psicosis, Causas terapia y Tratamiento.



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La PSICOSIS es una enfermedad mental de carácter grave y que desorganiza la personalidad; constituye en clínica psiquiátrica un grupo heterogéneo de enfermedades que se opone clásicamente al de las neurosis.

La oposición entre psicosis y neurosis tiene una indudable utilidad práctica, pero los criterios en que se funda no están claramente definidos y los avances de la psiquiatría moderna más bien tienden a mostrar que las fronteras trazadas entre neurosis y psicosis son artificiosas y que existe un continuo entre la normalidad psíquica, la neurosis y la psicosis.
En general las psicosis desorganizan más la personalidad, perturban el criterio de realidad o capacidad de discernir entre la realidad interna y psicológica y la externa, y con ello facilitan la confusión mental y alteran profundamente las relaciones interpersonales del paciente y su funcionamiento social. El psicótico proyecta en el mundo externo sus propios deseos y temores inconscientes y primitivos, distorsiona así la percepción de la realidad a través de los delirios y las alucinaciones y crea el mundo en que vive, mundo en el que la fantasía se mezcla con la realidad y la transforma.

Desde el punto de vista psicodinámico los síntomas psicóticos constituyen una regresión a las fases más primitivas del desarrollo infantil, a aquellas en que no se ha establecido todavía una distinción clara entre mundo externo e interno, entre realidad y fantasía, entre objetivo y subjetivo.

Las psicosis se clasifican en psicosis sintomáticas, orgánicas o tóxicas, y psicosis funcionales. Las primeras se deben a un proceso de desorganización lesional o tóxica de los tejidos cerebrales, mientras que las segundas carecen de causa conocida y son el objeto principal de las discusiones entre psiquiatras organicistas (que suponen que todas las psicosis obedecen a algún trastorno de tipo orgánico, aunque éste permanezca desconocido) y funcionalistas o psicogeneticistas (partídarlos de la etiología funcional o psicogenética de las psicosis).
Psicosis sintomáticas. Este grupo abarca todos los trastornos mentales de tipo psicótico que surgen como consecuencia de una afectación lesional o tóxica del cerebro. Se caracterizan por una sintomatología confusional en los casos agudos y transitorios, y por una desestructuración demencial de la personalidad en los casos de evolución crónica. Su curso agudo o crónico depende directamente de la naturaleza aguda o crónica de la afectación original. Se incluyen aquí los síndromes asociados a traumatismos cerebrales, trastornos seniles y arterioscleróticos, lesiones, sifilíticas tardías (como la parálisis general progresiva), alteraciones neurológicas crónicas de causa dudosa o desconocida (esclerosis múltiple, corea de Huntington, enfermedades de Pick y Alzheimer), intoxicación alcohólica, toma de algunos medicamentos, trastornos de la nutrición (como en la pelagra y la anemia perniciosa) y trastornos del metabolismo y las glándulas de secreción interna.

Se trata de un grupo de enfermedades muy amplio en el que se encuentran la medicina interna, la neurología y la psiquiatría y en el que el papel de ésta tiene a menudo un carácter secundario.

Psicosis funcionales. Tienen mayor interés psiquiátrico que las anteriores, por cuanto constituyen enfermedades graves de la personalidad sin causa orgánica apreciable y son el verdadero banco de pruebas de toda teoría psicopatológica. Según un criterio puramente clínico y descriptivo se clasifican en psicosis esquizofrénica y psicosis maniacodepresiva. Es interesante la observación de que uno y otro tipo de psicosis inciden con más frecuencia en las llamadas personalidades prepsicóticas, sin que ello quiera decir que toda personalidad prepsicótica haya de abocar necesariamente a la enfermedad psicótica.
La personalidad preesquizofrénica se caracteriza por un biotipo asténico (predominio de los diámetros longitudinales sobre los transversales, pecho hundido y perfil de pájaro) y un psicotipo esquizoide (introversión, insociabilidad, extravagancia); la premaniaco-depresiva, por un biotipo pícnico (predominio de diámetros transversales, tendencia a la obesidad) y un psicotipo cicloide (extroversión, oscilaciones periódicas del humor entre la alegría y la tristeza). Esta circunstancia apunta a la influencia de factores constitucionales y, probablemente, hereditarios, por lo menos en la predisposición a la psicosis.

Psicosis esquizofrénica. La esquizofrenia es una enfermedad mental que aparece generalmente en la pubertad o juventud y que se caracteriza por un trastorno global de la personalidad, que afecta al pensamiento, al lenguaje, la afectividad y la conducta en general, y por su tendencia a la evolución crónica con desorganización progresiva de la personalidad. Su incidencia llega casi al 1 % de la población general. La cuarta parte de los ingresos en los hospitales psiquiátricos corresponde a esquizofrénicos, quienes ocupan aproximadamente, dada su tendencia a la cronicidad, el 60 % de las camas de dichos hospitales.

Los síntomas más peculiares y llamativos son el bloqueo psíquico, la experiencia de algo insólito y amenazador presente en el ambiente y que pronto cristaliza en ideas delirantes y alucinaciones y lleva al uso de neologismos personales y extravagantes, porque el lenguaje normal no permite expresar una experiencia tan fuera de lo habitual.
También son típicos el sentimiento de perplejidad y los trastornos de la afectividad, que van desde la incongruencia emocional al aislamiento y la indiferencia. La conducta suele ser extravagante e incomprensible si no se aborda a través del conocimiento de las vivencias  personales y delirantes del enfermo. En general se distinguen cuatro variedades de esquizofrenia. 

La esquizofrenia simple tiene un inicio precoz y se caracteriza por su mayor tendencia a la cronicidad y su pobreza sintomática, limitada fundamentalmente a la esfera afectiva y a las quejas hipocondríacas. La hebefrenia es parecida a la anterior, de la que se distingue por el aspecto "estúpido" del paciente y por seguir un curso aún más grave y desintegrador. En la esquizofrenia catatónica predominan los síntomas psicomotores: el enfermo está totalmente aislado del mundo, no habla ni reacciona a los estímulos y puede permanecer largos períodos (semanas, meses o incluso años) en posición estatuaria, conservando la postura en que se le deja (flexibilidad cérea). La esquizofrenia páranmele es la más frecuente; su comienzo suele ser insidioso y más tardío (se registra con mayor frecuencia hacia los 30 años) y en su sintomatología predominan las ideas delirantes de auto referencia y de persecución. Por lo general se presenta en personas que ya anteriormente manifestaban rasgos paranoides en su carácter.
Psicosis maniacodepresiva. Es una forma de psicosis que difiere mucho de la esquizofrénica tanto por su sintomatología como por su evolución. La sintomatología se caracteriza por accesos de manía o de depresión, de duración relativamente breve (semanas o meses), que pueden alternarse o bien sucederse como crisis repetidas de un mismo tipo. Entre las diversas crisis se intercalan periodos lúcidos que se caracterizan por una normalidad aparente (a excepción de rasgos de carácter propios de la personalidad prepsicótica ciclotímica) y una duración variable, que puede llegar a ser de años e incluso del resto de la vida en ciertos casos que sólo sufren una única crisis de tipo maníaco o depresivo.

La edad de presentación de la primera crisis suele ser por término medio más tardía que la de inicio de la esquizofrenia. Se está generalmente de acuerdo en que los factores hereditarios y constitucionales son más evidentes en la psicosis maniaco-depresiva que en la esquizofrenia.

Tratamiento de las psicosis. El tratamiento de las psicosis orgánicas es fundamentalmente el de su enfermedad causal, secundado por una terapéutica psicofarmacológica sintomática. En cuanto a las psicosis funcionales, antes casi siempre de mal pronóstico y que obligaban frecuentemente a medidas de reclusión más protectoras que terapéuticas, se han producido cambios radicales en las últimas décadas, que han revolucionado el panorama psiquiátrico.

Las técnicas terapéuticas actuales se dividen en tratamientos biológicos, farmacoterapia, psicoterapia y tratamiento institucional, y pueden asociarse entre sí en distintas formas. El tratamiento biológico más empleado todavía es el electrochoque, que a pesar de practicarse mucho menos que hace unos años, sigue teniendo sus indicaciones, especialmente en las depresiones graves con peligro de suicidio. Los psicofármacos se utilizan en gran escala con buenos resultados.

Las técnicas psicoterápicas son variadas y van desde la simple psicoterapia de apoyo, que ayuda a algunos enfermos a controlar sus síntomas y a mantener un equilibrio suficiente para seguir una vida socialmente útil, hasta la psicoterapia profunda de tipo psicoanalítico encaminada a conseguir una modificación duradera de las estructuras psicológicas del psicótico. El tratamiento institucional, que comenzó como un intento de humanización del ambiente de los antiguos manicomios, para convertirlos en verdaderos hospitales psiquiátricos, ha adquirido últimamente gran importancia y se ha llegado a la creación de las denominadas comunidades terapéuticas, que tienden a responsabilizar a los enfermos de su propia vida en la institución y a reinsertarlos en la sociedad.