Trombosis, tipos de trombosis, causas y tratamiento



★★★★ Validated by CanalSalud.
La Trombosis es un proceso de formación y desarrollo de un trombo y cuadro ocasionado por el déficit de irrigación sanguínea que origina.

Las trombosis pueden ser arteriales o venosas, aunque en el primer caso suele tratarse más bien de embolias procedentes de otros puntos de localización. Se da el nombre de trombosis venosa a la formación de un coágulo hemático en el interior de una vena. Para que ello se produzca suele ser necesaria la concurrencia de factores tales como las alteraciones en el mecanismo de la coagulación, lesiones en el endotelio venoso y remanso circulatorio.
Desde el punto de vista anatomopatológico y patogenético, se distinguen tres tipos fundamentales de trombosis venosa:

1) Las flebotrombosis, en las que se forma un coágulo intravenoso no inflamatorio ni infeccioso, debido generalmente a estasis, fácilmente desprendible y por tanto embolizable. Como factores predisponentes están, sobre todo, la obesidad, la diabetes y el estado puerperal, así como la senectud. Se distinguen tres clases de trombos: rojos, formados por una distribución homogénea de trombocitos y leucocitos sobre una matriz de hematíes y fribrina; blancos, compuestos de estratos de plaquetas y leucocitos con una matriz de fibrina, y mixtos, formados por un trombo blanco (cabeza), un trombo laminado rojo y blanco (cuerpo), y otro trombo rojo (cola).

Cuando un trombo se desprende puede decirse que hace pocos minutos que se ha formado, ya que una vez transcurridas varias horas su embolización es muy difícil. Las flebotrombosis se presentan sobre todo en las cardiopatías, algunas hemopatías (sobre todo cuando hay aumento de plaquetas), estados de convalecencia y enfermos traumáticos que deben permanecer inmóviles mucho tiempo. La mayoría de las trombosis afectan a las ramas de la vena cava inferior, sobre todo la vena femoral, aunque el punto primitivo suele radicar en las venas del segmento desde la rodilla hasta el pie.

El primer síntoma de la trombosis es tardío y consiste en la aparición de dolores a lo largo de la vena ocluida. Cuando la trombosis afecta a las piernas, el dolor se percibe con frecuencia en la planta del pie y la pantorrilla, sobre todo al hacer la flexión dorsal del primero; más adelante se eleva la frecuencia del pulso y aparece muchas veces fiebre. La palpación percibe el endurecimiento de la pared venosa. La complicación más frecuente es la embolia pulmonar, que se produce cuando el trombo mal adherido se desprende y circula hasta detenerse en una rama mayor o menor del círculo pulmonar, según su tamaño.

A veces, estas embolias son anteriores a la aparición de los síntomas de la trombosis. Esta presenta una forma especial, la llamada trombosis de esfuerzo. Consiste en la aparición súbita de dolor, casi siempre a nivel de los gemelos, después de andar un rato o efectuar algún esfuerzo deportivo, observándose posteriormente una equimosis en la pantorrilla.

El tratamiento de las trombosis es fundamentalmente preventivo, es decir, levantando y movilizando precozmente a los enfermos encamados, sobre todo si son de edad avanzada, y tratando todos los procesos médicos o quirúrgicos susceptibles de ocasionarlas. Una vez producida la trombosis hay que proceder a un reposo de tres o cuatro semanas, para evitar la movilización del trombo, y a un tratamiento médico básicamente anticoagulante.

2) Tromboflebitis es la inflamación séptica, alérgica o química de la pared venosa que origina la formación de un trombo íntimamente adherido a la endovena, razón por la cual son aquí menos frecuentes las embolias que en la flebotrombosis. A pesar de todo, el reblandecimiento purulento del coágulo puede dar lugar a embolias sépticas a distancia, típicas de las llamadas sepsis tromboflebíticas, que casi siempre se producen a partir de anginas o flemones, otitis, endometritis, varices infectadas, etc. A partir de estas infecciones, las venas de la vecindad se inflaman y aparece el cuadro tromboflebitico, con fiebre, aceleración del pulso y síndrome de impregnación tóxica.

Al tacto se aprecia un cordón indurado y caliente con edema y frecuente impotencia funcional, ofreciendo un aspecto enrojecido y con dolor espontáneo a lo largo de la vena. La forma más grave de la enfermedad flebítica es la llamada forma clínica masiva o Phiegmasia coerulea dolens, que se debe a una invasión brutal y coagulación masiva de toda la sangre venosa contenida en una extremidad, acompañada de arteriospasmo reflejo. Toda la extremidad aparece de un color azulado, con peligro de gangrena a causa de la isquemia arterial refleja. Hay otra forma clínica llamada varicoflebitis o flebitis del sistema superficial afluente de las safenas, que puede presentarse en personas afectas previamente de varices.

Su tratamiento es básicamente quirúrgico, en tanto que la terapéutica de las restantes tromboflebitis es médica, en principio, con anticoagulantes, elevación de las extremidades, etc.

3) Tromboflebitis migratoria y tromboflebitis recurrente. La primera ofrece la particularidad de mostrar tendencia a saltar de una vena a otra, afectando sucesivamente a diversos segmentos del sistema venoso superficial o profundo. Sus síntomas principales son la afectación de trozos cortos de venas pequeñas o medianas; flebitis reiterativas, que cada vez afectan a troncos venosos distintos y tendencia a la curación espontánea en días o semanas sin motivar embolias.
Las trombosis arteriales son casi siempre trombo embolias y afectan en la mayoría de los casos a enfermos cardiópatas. El trombo suele formarse en la aorta y otras arterias principales, dando lugar a un cuadro de oclusión aguda con dolor vivo e intensísimo. La trombosis arterial verdadera obedece más bien a procesos arteriosclerosos de tipo obliterante, hematomas disecantes, traumatismos locales, etc.

No obstante, el cuadro clínico a que da lugar es la mayoría de las veces igual al de la embolia, presentándose casi siempre en personas de más de 60 anos. La trombosis arterial aguda comporta la anulación o disminución acentuada del riego sanguíneo del territorio propio con los consiguientes riesgos de gangrena o infarto. Su tratamiento puede ser médico o quirúrgico y en este último caso debe precederse muchas veces a la extracción del trombo.