Cáncer de mama: Síntomas, Tipos, Causas y Tratamiento del cáncer de mama

El cáncer de mama es un tumor maligno que se inicia en el tejido de la glándula mamaria.
La mama está situada sobre los músculos que cubren las costillas. Principalmente está formada por tejido adiposo (de grasa) que es el que le da consistencia y volumen. La mama se compone de lóbulos que a su vez contienen los lobulillos, donde están las glándulas de secreción de la leche.

Hay unos pequeños conductos, que conectan las glándulas, los lóbulos y los lobulillos. Mediante los conductos la leche llega hasta el pezón, que se encuentra en el centro de la aureola (la zona de piel más oscura que rodea el pezón).

Toda la mama está irrigada por vasos sanguíneos y vasos linfáticos. Los vasos sanguíneos aportan la sangre a las células. Los vasos linfáticos forman parte del sistema de defensas del cuerpo y se conectan con los ganglios, que son los que atrapan las bacterias, las células cancerosas y otras sustancias perjudiciales que le llegan a través de la linfa, un líquido de color claro que circula por los vasos linfáticos. Los ganglios linfáticos más cercanos a la mama son la axila, la arteria mamaria y la zona supraclavicular (por encima de la clavícula, en la base del cuello).

El cáncer de mama
Las células del cuerpo son la unidad más básica de vida. Se agrupan y forman los tejidos, los cuales a la vez se constituyen en los órganos del cuerpo, como por ejemplo los pulmones, el hígado, etc.

Normalmente las células crecen y se dividen para formar nuevas células que el cuerpo necesita. Cuando las células envejecen mueren y son reemplazadas por las nuevas.

A veces este ciclo se puede alterar: las células no mueren cuando lo tendrían que hacer y a la vez van creando nuevas, de forma que el cuerpo se encuentra con un exceso de células que no necesita. Estas células pueden formar una masa o un tejido que se denomina tumor.

Los tumores pueden ser benignos o malignos:
Tumores benignos. No son cáncer. Sus células no invaden otras partes del cuerpo; generalmente se pueden sacar y no suelen volver a aparecer.

Tumores malignos. Sí que son cáncer. Las células de estos tumores pueden invadir tejidos cercanos o bien diseminarse por otras partes del cuerpo. Esta diseminación desde una parte del cuerpo a otra se denomina metástasis.

El cáncer de mama se puede encontrar en diferentes situaciones:

In situ. Se llama así cuando se encuentra localizado donde se inició, en el conducto o en el lóbulo.
Infiltrando. cuando el conducto o el lóbulo rompen e infiltran el tejido de la mama.
Con diseminación linfática. Las células cancerosas son transportadas a los ganglios a través de la linfa. El grupo ganglionar que más a menudo queda afectado es el de la axila.
Con diseminación a través de la sangre. La sangre transporta las células cancerosas a otros órganos; los más frecuentes son los huesos, el hígado, el pulmón y el cerebro. Así, el cáncer que se genera en estos órganos tiene el mismo tipo de células que el cáncer de mama, por lo tanto se denomina cáncer de mama con metástasis ósea, por ejemplo; no es un cáncer de huesos y, por lo tanto, es tratado como cáncer de mama con metástasis.

Causas del cáncer de mama.

Se desconocen cuáles son las causas exactas del cáncer de mama. La investigación muestra que algunas mujeres con ciertos factores de riesgo tienen más probabilidad que otras mujeres de desarrollar cáncer de mama.

Un factor de riesgo es cualquier elemento que aumenta las posibilidades de que una persona pueda desarrollar cáncer, pero la mayoría no son causa directa. Hay factores de riesgo que se pueden controlar, como el tabaquismo, y otros que no, como la edad y los aspectos hereditarios.

En el caso del cáncer de mama, se consideran de riesgo elevado:

La edad. El riesgo de sufrir cáncer de mama aumenta con la edad. La mayoría de los casos se suelen dar por encima de los 50 años. Esta enfermedad no es frecuente antes de la menopausia.

Los antecedentes familiares. Las mujeres con un familiar de primer grado (madre, hermana, hija) que han pasado o pasan por un cáncer de mama tienen más riesgo de desarrollarlo. Este riesgo puede ser más elevado si hay más de un familiar de primer grado afectado, especialmente si además se ha producido antes de la menopausia. Estos casos están relacionados con cambios genéticos.

Cambios genéticos: algunos cambios o mutaciones en ciertos genes son los responsables del aumento del riesgo. Los genes a los cuales se ha asociado más riesgo son el BRCA1 y BRCA2. Estas mutaciones se detectan mediante un análisis de sangre específico. Esta prueba no está recomendada para todas las mujeres en general, sólo para aquellas a quienes el médico lo indique, especialmente en las familias de las características mencionadas.

Otros factores de riesgo:

Antecedentes personales de cáncer de mama. Las mujeres que han tenido un cáncer de mama tienen más riesgo, a lo largo del tiempo, de desarrollar otro en la otra mama.

Alteraciones en la mama. En ocasiones, a través de una biopsia se detectan células anormales no cancerosas. Se denomina hiperplasia atípica, y su presencia aumenta el riesgo de cáncer.

Exposición a estrógeno. El estrógeno es una hormona femenina que controla el desarrollo de las características sexuales secundarias, como el desarrollo de las mamas. La producción de estrógenos disminuye con la menopausia.Algunos estudios muestran que la exposición al estrógeno durante mucho tiempo puede incrementar el riesgo de cáncer de mama en:

*Las mujeres que han tenido la primera menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55 tienen más riesgo, porque han estado expuestas durante más tiempo al estrógeno.
*Las mujeres que han tenido el primer hijo después de los 30 años.
*Las mujeres que no han tenido nunca hijos.
*Las mujeres que utilizan la terapia sustitutiva hormonal en la menopausia.

Radioterapia. La utilización de la radiación a altas dosis para tratamientos específicos antes de los 30 años aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama a lo largo de los años. 

Factores del estilo de vida. Cómo en otros tipos de cáncer, los estudios continúan mostrando que varios factores del estilo de vida pueden contribuir al desarrollo del cáncer de mama, como por ejemplo:

-Sobrepeso u obesidad después de la menopausia
-Poco ejercicio físico
-Exceso de consumo de alcohol

Síntomas

En fases iniciales de la enfermedad el cáncer de mama no acostumbra a presentar síntomas. Cuando se diagnostica en estas fases, normalmente es porque la mujer está siguiendo un programa de prevención (cribado) o porque se hace una mamografía por otra causa.

Los síntomas más comunes son:

    Aparición de un nódulo en la mama que previamente no estaba.
    Aparición de un nódulo en la axila.
    Cambio de medida de alguna de las mamas.
    Irregularidades en el contorno de la mama.
    Alteraciones en la piel de la mama: cambios de color, piel de naranja, llagas.
    Cambios en el pezón: retracción, secreción de fluido.
    Menos movilidad en una de las mamas cuando se levantan los brazos a la vez.

Estos síntomas también pueden ser causados por otros problemas de salud. Ante su aparición se tiene que consultar al médico para hacer el diagnóstico lo antes posible.

Pruebas diagnósticas

En el caso del cáncer de mama se pueden realizar las pruebas siguientes:

Antecedentes médicos y exploración física. El médico le puede preguntar sobre los antecedentes médicos propios y familiares. Después hará una exploración física de las mamas para evaluar la presencia o no de nódulos, el estado de la piel, el pezón, si hay ganglios en la axila y una exploración física general.

Mamografía de diagnóstico. La mamografía de diagnóstico es similar a la de cribado, pero reúne más imágenes y se pueden detallar más, especialmente sobre la zona que se ha detectado como anormal. La mamografía es una prueba que utiliza rayos X para hacer las radiografías. Es una prueba sencilla.

Ecografía. Esta prueba se hace mediante ultrasonidos, que son olas de sonido de alta frecuencia que impactan en las diferentes estructuras que se quieren estudiar generando un eco que es recogido por un ordenador, que lo reproduce en forma de imágenes. Permite distinguir entre una masa sólida y una de contenido líquido. Es una prueba complementaria a la mamografía, es muy sencilla y no es dolorosa.

Resonancia magnética (RM). Para generar las imágenes utiliza campos magnéticos, de aquí su nombre. Es la prueba que tiene más capacidad para diferenciar las estructuras del cuerpo, especialmente los tejidos blandos como el cerebro, por ejemplo. La indicación la hará el médico para casos concretos.

Punción-aspiración con aguja fina (PAAF). Consiste en la introducción de una aguja fina hasta el nódulo con la ayuda de la palpación o la ecografía. La aguja está conectada a una jeringuilla y se aspira una pequeña cantidad de líquido para analizar las células. 

La biopsia. Es una prueba que permite dar un diagnóstico definitivo. Una biopsia consiste en extraer una pequeña cantidad de tejido para un análisis microscópico. Esto permite conocer el tipo de células y las características del tumor. Estos datos son muy importantes para determinar el pronóstico y decidir el tipo de tratamiento más adecuado.

Análisis de sangre. Se hace un análisis completo de la sangre para valorar el estado general.

Marcadores tumorales. También se puede determinar la presencia de unas proteínas llamadas marcadores tumorales que, para el cáncer de mama, son el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CAN 15-3. La presencia de un marcador tumoral con niveles más altos o más bajos que el normal pueden indicar un proceso anormal en el cuerpo, que puede ser debido al cáncer o a otra enfermedad. Estos marcadores se pueden tomar como referencia para el seguimiento del tratamiento.

Tomografía axial computada (TACO o TC). Se trata de una prueba que utiliza rayos X y que permite visualizar de manera tridimensional las partes internas del cuerpo. Esto es posible porque se toman muchas imágenes que se combinan entre sí para reproducir la imagen tridimensional final. A veces se inyecta en la vena una sustancia llamada contraste, similar a una tinción especial, para poder visualizar algunos detalles específicos.

Gammagrafía ósea. Esta prueba se utiliza especialmente para conocer si el cáncer se ha diseminado en los huesos del cuerpo. Para su realización es necesario administrar por vía venosa un radioisótopo que es captado por las células del órgano o tejido que se quiere estudiar. Después de la administración se espera un tiempo determinado para que se produzca esta absorción, y una cámara especial recoge la radiactividad gama que emiten los huesos y lo reproduce en imágenes donde se pueden ver las partes sanas y las afectadas.

Tomografía por emisión de positrones. Consiste en inyectar a la vena una sustancia de glucosa en forma radiactiva para que la máquina  pueda captar imágenes de como las células utilizan esta sustancia; es decir, para que identifique la actividad metabólica de las células. Las células malignas se identifican en las imágenes como áreas de alta actividad. Es una prueba que, cuando se lleva a cabo, sirve para complementar información otras pruebas.

Extensión (estadio)

Después de confirmar el diagnóstico de cáncer de mama es necesario conocer el grado de extensión para planificar el tratamiento más adecuado. El grado de extensión también se denomina estadio del tumor.

Los estadios del cáncer de mama son los siguientes:

Estadio 0 (carcinoma in situ)
Carcinoma in situ lobular (LCIS). Las células cancerosas se encuentran dentro del conducto del lóbulo. Raramente es un tumor invasivo, pero su presencia incrementa el riesgo de cáncer en las dos mamas.
Carcinoma ductal in situ (DCIS). También denominado carcinoma intraductal. Las células cancerosas se encuentran dentro del conducto. Este estadio no invade las estructuras cercanas, pero podría crecer y pasar a carcinoma invasivo si no se trata.

Estadio I. Es el estadio inicial del cáncer invasivo de mama. El tumor afecta las estructuras cercanas pero no se ha extendido fuera de la mama. Tiene una medida aproximada no superior a 2 cm y los ganglios no están afectados.

Estadio II. Se pueden dar varias situaciones:
El tumor no es más grande de 2 cm y se extiende a los ganglios linfáticos de la axila.
El tumor tiene una medida de 2 a 5 cm y puede estar diseminado o no a los ganglios de la axila.
El tumor es más grande de 5 cm, pero no se ha diseminado a los ganglios de la axila.

Estadio III. El tumor puede ser grande y estar diseminado en la misma mama y en los ganglios de la axila. También se denomina cáncer localmente avanzado. Se puede dar una de las situaciones siguientes:

Estadio III A
El tumor es más pequeño de 5 cm, está diseminado a los ganglios de la axila, los cuales están adheridos a otras estructuras cercanas.
El tumor es más grande de 5 cm y está diseminado en los ganglios de la axila.

Estadio III B
El cáncer ha crecido y se ha extendido a la piel o a la pared torácica.
El cáncer se ha diseminado en los ganglios de la axila en forma masiva.
El cáncer se ha diseminado en los ganglios linfáticos mamarios internos o de la pared torácica.

Cáncer inflamatorio de mama: este es un tipo muy poco frecuente de estadio III B. Se caracteriza porque la mama está enrojecida e inflamada porque las células cancerosas obstruyen los vasos linfáticos de la mama.

Estadio III C
A los ganglios de la pared torácica y la axila.
A los ganglios supra y infraclaviculares

Estadio IV. La metástasis es a distancia. El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Cáncer recurrente. Se produce cuando, pasado un tiempo después de haber tenido cáncer de mama, vuelve a aparecer localizado en la mama, en la pared torácica o en otra parte del cuerpo.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de mama depende de la medida, el estadio del tumor, el tipo biológico de tumor (grado de diferenciación celular, receptores hormonales y de HER2), como también de la situación de salud específica de cada persona. Cómo en otros tumores, el tratamiento es multidisciplinario, es decir, varias disciplinas de la salud intervienen para trabajar juntas y combinar terapias.

Efectos secundarios
El cáncer de mama y su tratamiento pueden ocasionar diferentes efectos secundarios, que se pueden producir por muchos factores, como por ejemplo el tipo de cirugía, la dosis, la duración y el tipo de quimioterapia o de radioterapia y, también, por las características individuales de cada persona.

Muchos de estos trastornos son temporales y se pueden controlar con facilidad, y hay otros que hay que tratar más específicamente. A lo largo del periodo de tratamiento se hacen controles rutinarios para prevenirlos y tratarlos si aparecen.

Tipos de tratamientos para el cáncer de mama:
    Cirugía 
    Quimioterapia 
    Radioterapia 
    Terapia hormonal 
    Terapias biológicas 

Cirugía 
En general, cuanto más pequeño es el tumor más opciones quirúrgicas se pueden dar. La cirugía es uno de los tratamientos más frecuentes en el cáncer de mama.Hay de diferentes tipos:

Cirugía conservadora
En este casos, después de la intervención se aplica radioterapia sobre la zona afectada. La combinación de la cirugía y la radioterapia recibe el nombre de tratamiento conservador. Si hubiera que aplicar quimioterapia, la radioterapia se tiene que posponer para el final.

Tumorectomía. Consiste en la extirpación del tumor y de un pequeño margen de tejido que no tiene cáncer alrededor del tumor.
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 Cirugía radical

Mastectomía radical simple. Consiste en la extirpación de toda
la mama, incluido el pezón, pero no los ganglios linfáticos.

Mastectomía radical modificada. Se extirpa la mama y los ganglios linfáticos de la axila.

Biopsia del ganglio centinela. El objetivo es identificar el primer ganglio sobre el cual drena la mama. Si el ganglio está afectado por el tumor hay que revisar el resto de ganglios axilares y extirparlos. Si no lo está se puede evitar la limfadenoectomía y los efectos que se pueden derivar (limfedema).

Limfadenoectomía axilar. Consiste, independientemente de la técnica quirúrgica utilizada, en la extirpación de los ganglios de la axila. La cantidad de ganglios extirpados puede variar. El objetivo es sacar todos los afectados y evitar dejar células que puedan producir una recaída.

Reconstrucción de la mama. Esta intervención no está dirigida al tratamiento del cáncer, sino a restablecer la forma de la mama en los casos en que se ha practicado una mastectomía. Esta intervención se puede hacer en el mismo momento en que se practica la extirpación de la mama (reconstrucción inmediata) o posteriormente en otra intervención quirúrgica (reconstrucción diferida). La reconstrucción se puede llevar a cabo con tejidos de otra parte del cuerpo (injertos) o con implantes sintéticos (prótesis internas). También es posible no hacer la reconstrucción y utilizar prótesis externas. La elección de una opción u otro también necesita de una valoración individual de cada persona.

Los efectos secundarios de la cirugía

El tiempo de recuperación después de la intervención quirúrgica depende de cada persona. En estos tipos de cirugía se pueden dar algunas de las situaciones siguientes:

Postoperatorio inmediato. Cómo en otras intervenciones, durante los primeros días la zona operada está más delicada y pueden aparecer algunos pequeños hematomas. Generalmente estas molestias desaparecen en unas dos semanas.

Alteraciones sensitivas locales. Después de la intervención es frecuente la disminución de la sensibilidad o tener sensación de «corcho» en la zona operada. Con el tiempo tiende a desaparecer y prácticamente se normaliza después de meses o un año después de la intervención.

Desequilibrio postural. Si se ha extirpado una de las mamas se puede sentir un poco de desequilibrio, especialmente si la medida de la mama es grande. Esta es una situación transitoria pero puede provocar molestias en el cuello y la espalda.

Movilidad del brazo. Si se han extirpado los ganglios axilares, los músculos del brazo pueden estar más rígidos y débiles. Es beneficioso iniciar ejercicios, incluso justo después de la intervención quirúrgica de forma gradual, según las posibilidades de movimiento, para reducir la rigidez y el dolor y mantener la movilidad del brazo. El equipo asistencial le indicará algunos ejercicios.

Limfedema. La extirpación de los ganglios puede comportar secuelas en la circulación del líquido linfático. Al no tener los ganglios, el líquido se puede acumular por la dificultad de drenaje o circulación. Se manifiesta con hinchazón del brazo donde se ha hecho la cirugía (limfedema). Se trata de una secuela crónica y progresiva que puede aparecer al poco de la cirugía o después de meses o años. No todas las mujeres lo desarrollan, pero hay que llevar a cabo algunas acciones específicas a lo largo de toda la vida para prevenirlo o mejorarlo. Los objetivos principales son favorecer la circulación del brazo y evitar infecciones.

Quimioterapia

El tratamiento con quimioterapia se refiere al uso de medicamentos específicos que tienen como objetivo destruir las células cancerosas. Los medicamentos se distribuyen por todo el cuerpo a través de la sangre 

La quimioterapia se puede administrar en varias modalidades:
Quimioterapia adyuvante o complementaria. Se administra después de la extirpación quirúrgica del tumor y/o de los ganglios para evitar recaídas y diseminación.

Quimioterapia neoadyuvante o primaria: se administra como primer tratamiento, antes de la cirugía, para reducir la medida del tumor y evitar la diseminación.

Quimioterapia paliativa: se aplica en los casos de enfermedad diseminada con el fin de prolongar la supervivencia y tratar los síntomas.

La quimioterapia que se usa en el tratamiento del cáncer de mama puede ser administrada por vía oral o por vía endovenosa (a través de las venas), según los medicamentos que se empleen.

Los efectos secundarios de la quimioterapia

Células de la sangre. Cuando la quimioterapia afecta a las células sanas de la sangre puede aumentar el riesgo de tener infecciones, de hacerse hematomas o sangrar con más facilidad, y sentir más debilidad o cansancio de lo habitual.
Células de las raíces del cabello. Según el medicamento utilizado puede haber pérdida del cabello o cambio de su color y consistencia.
Células del trato digestivo. Son aquellas que se encuentran en la boca, el estómago y otras partes del aparato digestivo. En este sentido, se podría producir pérdida del apetito, náuseas, vómitos, diarrea, dificultad para tragar o tener algunas llagas en la boca y los labios.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que emplea rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas.En el cáncer de mama es habitual aplicar radioterapia después de la intervención quirúrgica con el objetivo de destruir posibles restos de células tumorales.

Hay dos tipos de radioterapia: externa e interna.

Radioterapia externa: la radiación proviene de una máquina externa al cuerpo que se denomina acelerador lineal. El acelerador emite la radiación específicamente sobre el lugar donde se quiere aplicar el tratamiento. Se aplica diariamente, cinco días a la semana, y acostumbra a durar varias semanas. El momento de la aplicación del tratamiento en la máquina es muy corto, de pocos minutos.

Braquiterapia o radioterapia interna: consiste en la implantación de unos tubos de plástico estrechos y la aplicación, a través de los tubos, de una sustancia radiactiva directamente o cerca de donde se ha extirpado el tumor.

Los efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden ser diferentes, depende del tipo de radioterapia utilizada, de la dosis y de la zona del cuerpo para irradiar. Los más habituales en el tratamiento del cáncer de mama son los siguientes:

Alteraciones locales de la piel. Es frecuente que la piel de la zona que se trata se vuelva más sensible, seca o incluso un poco roja. Estos problemas desaparecen con el tiempo.

Fatiga o cansancio. Generalmente, cuando se recibe un tratamiento de radioterapia se puede tener la sensación de cansancio, especialmente en las últimas semanas de tratamiento, que puede continuar algunas semanas después de haberlo finalizado.

Terapia hormonal

Algunos tumores de mama necesitan hormonas para crecer. La terapia hormonal es útil para controlar y tratar los tumores con resultados positivos en los análisis de receptores del estrógeno y la progesterona. 

Esta terapia consiste en administrar hormonas, generalmente por vía oral, que bloquean la acción de los estrógenos sobre las células malignas del cáncer de mama o su formación. Con esta acción impiden el crecimiento y el tumor puede disminuir e incluso desaparecer.

El tratamiento hormonal se puede administrar solo o bien combinado con quimioterapia.

Los efectos secundarios de este tratamiento dependen del tipo de fármaco utilizado, como también del resto de las características individuales de la persona. Los más generales son similares al del proceso natural de la menopausia. Los más comunes son.

Oleadas de calor. Principalmente se dan en las mujeres cercanas al periodo de la menopausia. Hay tratamientos farmacológicos (no hormonales) que pueden mejorar esta situación.

Terapias biológicas

Las terapias biológicas actúan ayudando al sistema inmunológico (de las defensas del cuerpo) a luchar contra el cáncer. Sólo actúan contra las células malignas y no sobre las sanas, por lo tanto, los efectos secundarios son menores y, generalmente, muy tolerados.


Se indica este tratamiento cuando son altos los niveles del gen HER2/neu el cual participa en el crecimiento celular. El fármaco actúa bloqueando este gen, cosa que hace más lento el crecimiento de las células malignas. El fármaco empleado es el trastuzumab, y se puede aplicar solo o con quimioterapia. La administración se hace por vía venosa.

Fuente: Última actualización 07/01/2010. Gencat