Canal Salud Plus: Enfermedades y Síntomas Patológicos: septiembre 2013

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Anisakiosis Transmisión Síntomas Tratamiento y Prevención

Todos los pescados de cualquier especie son susceptibles de ser infestados por parásitos. Los parásitos que ocupan a la sanidad son las larvas vivas de unos gusanos redondos llamados nematodos de la familia Anisakidae, ya que estos pueden causar en las personas una enfermedad llamada anisakiasis.

La presencia de estos nematodos en las especies marinas es un problema universal: están en todos los mares y océanos y afecta a una gran variedad de pescados y cefalópodos. Toda persona que consuma, crudo o poco cocinado, pescado con larvas infectivas, es decir, vivas de estos nematodos es susceptible de contraer el anisakiasis.

La causa de la inmensa mayoría de los casos de anisakis ha sido la ingesta de pescado crudo, en especial el boquerón en vinagre. Sin embargo, se cree que ha habido bastantes casos que han pasado desapercibidos, y se considera que la incidencia irá en aumento dado  el incremento de la notoriedad de los establecimientos donde sirven sushi y sashimi y otras elaboraciones culinarias con pescado crudo.

Causas

La anisakiasis lo produce el consumo de pescado preparado crudo o poco cocido, ahumado en frío o  salado, y que puede estar infectado con larvas vivas de nematodos (parásitos) de la familia Anisakidae. Esta familia incluye varias especias (Pseudoterranova decipiens, Contracaecum sp y Anisakis simplex), ésta última es la más usualmente implicada en infecciones humanas.

Las larvas de estos parásitos son redondas, blanquecinas, de cuerpo cilíndrico y alargado, y miden entre cuatro y treinta milímetros de largo. Se encuentran en las vísceras del pez, dentro de su aparato digestivo, en los intestinos, etc. y en la musculatura. Están enquistadas en el cuerpo del pescado en forma de espiral, enrolladas en sí mismas o estiradas.

Transmisión

Los estadios adultos del Anisakis simplex habitan y viven definitivamente en el estómago de determinados mamíferos marinos. Los huevos de estos nematodos, expulsados con las heces,  embrionan y eclosionan en el agua y subsisten como larvas de segundo estadio, microscópicas, que nadan libres y son capaces de sobrevivir de dos a tres meses.

Al ser ingeridas por pequeños crustáceos, se desarrollan hasta larvas de tercer estadio, y pueden ser ingeridas por peces y calamares, dentro de los mismos migran del intestino a los tejidos, en especial de la cavidad peritoneal, y crecen hasta alcanzar tres centímetros de longitud o más. Estas larvas se pueden transmitir de un pez a otro por depredación.

Cuando los peces infectados son comidos por marsopas, ballenas, delfines u otros huéspedes finales, las larvas entran en la mucosa gástrica y se convierten en adultos. De este modo se cierra el ciclo vital del parásito.

El modo de llegar al ser humano (huésped accidental) es debido al consumo de peces marinos crudos, levemente salados o ahumados. Estas larvas entran en la mucosa gástrica o intestinal de la misma forma que si las hubiera tragado el huésped final natural.

El ciclo biológico del resto de anisákidos complicados en la infección de humanos es similar.

Síntomas

Los síntomas de la Anisakiasis pueden aparecer desde una hora de la ingesta hasta dos semanas después de haber comido pescado que contenga el parásito.

Por lo general, ésta enfermedad se manifiesta con una perceptible sensación de hormigueo en el cuello. En casos más graves se sufre un dolor abdominal intenso, gástrico o intestinal, que puede parecer como una apendicitis aguda, acompañado de náuseas y vómitos y, algunas veces, de fiebre y diarrea.

También ha habido algunos casos de procesos alérgicos por hipersensibilidad al Anisakis simplex después de comer pescado parasitado, causado por la presencia de alérgenos resistentes a la congelación y a la cocción.

Las larvas de Anisakiasis logran penetrar la pared del tracto digestivo y en ocasiones, atravesar totalmente la pared intestinal e instalarse en la cavidad abdominal. Las zonas donde se pueden localizar más frecuentemente son el estómago y el íleon, pero también pueden estar en el intestino delgado, el colon, el recto y, esporádicamente, en la lengua y la faringe, también en los pulmones, en los ganglios linfáticos y el páncreas.

Diagnóstico

En los casos en que el paciente vomita o escupe el gusano, se diagnostica la enfermedad por el examen morfológico del parásito.

En otros casos es necesario una endoscopia y una colonoscopía que permitan al facultativo examinar el interior del estómago, el esófago, y el intestino. Estos aparatos están dotados de fórceps mecánicos que se pueden usar para extraer el gusano. Si el diagnóstico se realiza al poco tiempo de la manifestación de los síntomas, las larvas (por lo general vivas y en parte introducidas en la mucosa) pueden extraerse habitualmente enteras e identificarlas con posterioridad sin problemas.
En los casos más adelantados de la infestación, las larvas ya han entrado en la pared y se suelen diagnosticar al observarse una lesión granulomatosa con un gusano en la zona biopsiada obtenida por laparotomía, es decir, una incisión quirúrgica.

El diagnóstico de Anisakiasis se confunde frecuentemente con los de apendicitis, úlcera gástrica o cáncer gastrointestinal o la enfermedad de Crohn.

Tratamiento

Los casos graves de Anisakiasis requieren una intervención quirúrgica para poder extraer el nematodo de la lesión y así, reducir el dolor y eliminar la causa. Parece ser que los síntomas perduran después de que muera el gusano, pues se han encontrado lesiones en extracciones quirúrgicas que tan sólo contenían algunos restos de los nematodos.

Sin embargo, las larvas de Anisakiasis rara vez llegan a la madurez en los seres humanos y normalmente, a las tres semanas de la infección son eliminados espontáneamente.

Prevención

La transmisión de estos parásitos se puede evitar si se siguen los consejos siguientes:

-Limpiad muy bien el pescado y sacar las vísceras lo antes posible.
-Congelar los pescados que vayamos a consumir en crudo: en la
-Cocinar el pescado correctamente: la mejor forma de prevenir el anisakiosis es cocinando el pescado a una temperatura de 60 ºC o más durante diez minutos. Cualquier manera usual de cocinar, cocción, fritura u horno, es suficiente para matar las larvas.

Es necesario tener en cuenta que la extracción manual de las larvas puede reducir la posibilidad de parasitosis, pero no lo elimina, pues no siempre se pueden descubrir todas las larvas que pueden encontrarse  en la musculatura del pescado. Además, es del todo imposible detectar las larvas en los pescados que se compran enteros.

Intoxicación por Setas Venenosas

La llegada del otoño propicia que muchas personas salgan a los bosques a recoger setas, estas setas u hongos también conocidas como callampas en Perú, Bolivia, Ecuador y Chile,  son unos ingredientes muy apreciados en la preparación de muchos platos de cocina, pero hay que andarse con mucho cuidado a la hora de recoger las setas, pues muchas especies son tóxicas y algunas de ellas muy peligrosas.

 

Gracias a la ciencia, sabemos que algunas setas que  usualmente eran y se consideraban comestibles, no lo son, y han pasado a la categoria de toxicas. El aspecto similar de algunas especies y el desconocimiento de las mismas, hacen que todos los años, cuando llega la temporada, ingresen muchas personas en los hospitales intoxicadas por el consumo de setas venenosas, incluso algunas de ellas mortales.

 

La norma básica que hay que seguir para impedir la intoxicación por el consumo de setas, es comer solamente aquellas de las que conocemos la especie, rechazando las que no sabemos identificar o nos ofrece alguna duda.

 

Sintomas

Los síntomas pueden ser muy variados dependiendo de la especie que haya producido la intoxicación, algunos de ellos son: Diarreas fétidas y abundantes, fuerte dolor de estomago, vómitos dolorosos, vértigo, sudor frío.

 

Generalmente los primeros síntomas se presentan entre la media y las 3 horas después de haberlas consumido, pero también pueden presentarse algunas horas después de la ingesta, como es el caso de la Amanita phalloides, cuyos síntomas aparecen pasadas ocho o diez horas e incluso más.

 

Cuanto más se retrasan los síntomas, mas posibilidades hay de que la intoxicación sea más peligrosa. Por ello es muy importante que al menor síntoma se acuda a un centro hospitalario con rapidez, pues de ello depende en gran medida la eficacia del tratamiento.

 

Diagnostico

Para un diagnostico eficaz, es importante llevar al centro hospitalario los restos de los hongos, pueden ser sobras o trozos cortados al limpiarlos, esto dará la posibilidad a los especialistas de averiguar la especie que ha producido la intoxicación, y así, poder aplicar el tratamiento mas adecuado.

 

Si no hay posibilidad de llevar restos de la seta ingerida, se puede llevar restos del vómito para que el facultativo pueda identificar con exactitud la clase de toxico que se ha ingerido.

 

Todas las personas que hayan compartido con el afectado la comida de setas y aunque no presenten síntomas de intoxicación, también deberán recibir tratamiento, ya que es muy posible que también estén intoxicados.

 

Setas Toxicas:

Amanita Moscaria

Amanita Nubescens

Armillaria Mellea

Citocybe Dealbata

Citocybe Nebularis

Entoloma Sinuatun

Morchela Vulgaris

Morchela Conica


Setas Venenosas:

Amanita Phalloides

Amanita Verma

Paxilo Involutus


Tricholoma ecuestre Tambien conocida como seta de los caballeros.


Afasia Tipos de Afasia Problemas del Lenguaje Síntomas Tratamiento

La afasia es un trastorno derivado de daños en la zona del cerebro que controla el lenguaje. Este trastorno conlleva el deterioro de la capacidad de comprensión y expresión de las personas que lo padecen, así como de la lectura y la escritura, por lo que se ve impedida para comunicarse con eficacia con los demás.

En la mayoría de los sujetos, la afasia se presenta a consecuencia de  una lesión en el hemisferio izquierdo del cerebro. Por ello, no se trata de una enfermedad, sino de un síntoma de lesión cerebral.

Las principales manifestaciones de este trastorno son la dificultad para expresarse bien al hablar, dificultades para entender una charla o conversación y dificultad para poder leer

Causas

La afasia puede producirse por:

-Ictus o accidente cerebrovascular: es la causa más frecuente.
-Traumatismo craneoencefálico: a consecuencia generalmente de un accidente.
-Infecciones del cerebro, como pueden ser un absceso cerebral o una encefalitis.
-Tumores en el sistema nervioso central.

Síntomas y Tipos

- Afasia expresiva: dificultades en el uso de las palabras y las oraciones.
-Afasia receptiva: problemas para entender a las demás personas.
-Afasia amnésica: dificultad para usar los nombres correctos de algunos objetos, lugares, personas, o eventos. Es el signo menos grave de afasia.
-Afasia global: dificultades tanto para la expresión como la comprensión.

Tratamiento

La persona que presenta alteraciones del lenguaje debe ser visitada por un especialista en logopedia y foniatría, que son las ramas que conocen y tratan las patologías del lenguaje. El profesional comunicará a la familia las incapacidades y deficiencias que presenta la persona, de cómo puede facilitarse la comunicación y de la necesidad o no de recibir un tratamiento idóneo.

En algunos casos, la persona se puede recuperar completamente de la afasia sin ningún tratamiento.

No obstante, en la mayoría de los casos, se tiene que empezar una terapia de lenguaje que se ajuste a las necesidades particulares del paciente. La reeducación la debe realizar un logopeda, que se iniciará después de la fase aguda y una vez que el paciente está clínicamente estabilizado. Esta terapia se basa en ejercicios extensos en los que el paciente lee, escribe, sigue instrucciones y repite lo que oye.

La comprensión y la ayuda familiar contribuye positivamente a facilitar la terapia.

Para favorecer la comunicación y el dialogo con una persona que padece afasia, es preciso que la haga hablar, escucharla y esperar su respuesta, y si se bloquea, ayudarla con la letra inicial o sílaba de la palabra. No debe agobiarla con su forma de hablar, y no la corrija constantemente, pues eso la desanima.
Mas sobre Afasia

Malaria Paludismo Tipos de Malaria Transmisión y Tratamiento

La malaria o paludismo es la enfermedad parasitaria provocada por los protozoos del género Plasmodium que está caracterizada por la presencia de anemia y fiebre alta. El parásito se trasmite a las personas mediante la picadura de mosquitos anófeles infectados.
Por lo general, la malaria o paludismo es una enfermedad curable cuando se diagnostica y se trata correcta e inmediatamente.

Anualmente entre 300 y 500 millones de personas sufren la malaria en todo el mundo, de las cuales, más de tres millones mueren a causa de complicaciones de la enfermedad. La mayoría de las víctimas acostumbran a ser niños que viven en países subdesarrollados.

La malaria está extendida por la mayor parte del territorio del África subsahariana, el Pacífico oriental, y la parte central de América del Sur, pero con gran diferencia es África el continente donde se agrupan más casos y más muertes. Además, hay zonas donde tanto el mosquito como los protozoos presentan una gran resistencia a los productos que se usan para su control y tratamiento. Ello provoca que los programas que se destinan al control y tratamiento de la enfermedad resulten caros, complejos y a menudo con resultados muy limitados.

Síntomas
Posteriormente a la picadura del mosquito infectado, hay un período de incubación antes de que broten los primeros síntomas. En la mayoría de los casos van de los 7 a los 30 días. Las etapas más cortas pertenecen a infecciones causadas por la especie Plasmodium falciparum mientras los periodos mas largos son causados por la especie Plasmodium malariae.

Los medicamentos antipalúdicos que se prescriben a determinados viajeros pueden retrasar la aparición de los síntomas semanas e incluso meses. Estas demoras entre exposición y el desarrollo de los síntomas puede causar el error o el retardo del diagnóstico.

La enfermedad provoca una amplia variedad de síntomas (vómitos,  cansancio, diarrea, dolor óseo, dolor de cabeza, y otros) en los que normalmente sobresale un período de fiebre alta que va precedido de intensos escalofríos.

En aquellos países donde los casos de malaria son poco frecuentes, estos síntomas se pueden atribuir a otras enfermedades infecciosas comunes. La fiebre duradera, la anemia con déficit de plaquetas y también la ictericia (color amarillento en la piel y en las mucosas) obligan a retirar el diagnóstico de malaria hasta que no se tenga evidencia de lo contrario. La presencia de síntomas neurológicos, convulsiones, confusión mental, o problemas respiratorios, indican malaria grave (5% o más de glóbulos rojos parasitados). Una relación de estos síntomas de alarma son:

- Malaria cerebral: delirio, disminución o pérdida total de conciencia, conducta anormal,  convulsiones y anormalidad neurológica.
-Anemia grave por la destrucción o pérdida de los glóbulos rojos.
-Hemoglobina en la orina.
-Síndrome del distrés respiratorio agudo: reacción inflamatoria de los pulmones.
-Reducción de la capacidad de coagulación de la sangre.
-Baja presión arterial.

En los casos de infecciones causadas por P. ovale y P. vivax, el paciente recuperado de la primera fase de la enfermedad puede sufrir ataques adicionales o posibles recaídas pasados meses o incluso años sin síntomas, debido a la presencia en el cuerpo de formas hepáticas "dormidas" del parásito.

Se debe consultar al médico si se tiene dolor de cabeza y fiebre después de haber estado en una zona tropical.

Transmisión
La malaria se transmite de una a otra persona por la picadura de mosquitos anofeles infectados. En los personas, la forma infectante del parásito (los esporozoitos) migra al hígado, allí madura y se convierte en merozoito, que penetra en el caudal sanguíneo e infecta los glóbulos rojos.

Los parásitos se reproducen dentro de los glóbulos y, en un plazo de 48 a 72 horas, se rompen e infectan más glóbulos rojos. Es raro que la malaria se puede transmitir de la madre al feto. Otra vía de transmisión se asocia a las transfusiones sanguíneas que se realizan en países donde la enfermedad se transmite con mayor intensidad.

Diagnóstico
El diagnóstico y el tratamiento precoz de la malaria acortan la enfermedad, salva la vida y contribuye a amortiguar la transmisión.

En el examen físico, el especialista puede identificar una esplenomegalia (aumento de volumen del bazo), o una hepatomegalia (aumento de volumen del hígado). Hay varias maneras de confirmar el diagnóstico de la malaria: la más fácil y sencilla es el examen de una gota de sangre en el microscopio (a veces se necesita repetirlo a intervalos de 6 a 12 horas). Existen pruebas rápidas (análisis immunocromatogràficos o pruebas que se basan en la reacción de la cadena de la polimerasa) que determinan la presencia del protozoo en la sangre, pero no están disponibles en muchos sitios.

La OMS recomienda que se confirme el diagnóstico por el método que esté disponible antes de administrar el tratamiento. El tratamiento basado nada más que en la sintomatología se debe reservar para aquellos casos en que no hay posibilidad de diagnóstico microbiológico.

Tratamiento
La malaria, en especial la causada por el Plasmodium falciparum, es una emergencia médica que necesita hospitalización. La cloroquina es un antipalúdico que se había usado con frecuencia. En la actualidad, la presencia de casos frecuentes resistentes, ha llevado a la introducción y uso de una amplia gama farmacológica (atovaquona, artemèter, quinina) que admite su combinación. La elección del medicamento suele depender del origen geográfico del caso que se trate y del criterio médico.

Además de los fármacos, pueden necesitarse otras intervenciones sanitarias de soporte, como líquidos intravenosos, transfusiones de sangre y prevenciones de apoyo hemodinámico y respiratorio.

Con el tratamiento se obtienen buenos resultados en la mayoría de los casos, pero ante la infección con P. falciparum que conlleve  complicaciones, el pronóstico es grave.

Las posibles complicaciones de la malaria incluyen:
-Paludismo cerebral
-Anemia hemolítica
- Insuficiencia renal
-Insuficiencia hepática
-Insuficiencia respiratoria (distrés pulmonar)
-Hemorragias espontáneas

Prevención
La mayoría de los sujetos que viven en zonas donde la malaria es más común han desarrollado una parcial inmunidad a la enfermedad. En cambio los viajeros esporádicos a dichas zonas, deben tomar medicamentos preventivos. Es recomendable acudir al médico con bastante antelación al viaje, pues  el tratamiento puede empezar una semana antes de viajar a la zona de riesgo y continuar durante todo el tiempo de desplazamiento hasta un mes después del regreso.

Puesto que todos los medicamentos antipalúdicos acostumbran a tener efectos secundarios, una prescripción facultativa personalizada supone la valoración de cada caso específico. Es de vital importancia tomar la quimioprofilaxis según la pauta indicada por el médico y sin interrupciones.

Los niños  y las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables a ésta enfermedad y se insiste en la importancia de la quimioprofilaxis.

Las personas que toman medicamentos preventivos antipalúdicos, en algún caso, pueden sufrir la enfermedad, aunque la posibilidad es muy baja. Por lo tanto, se debe seguir los consejos para evitar las picaduras de mosquito: vestirse con colores pálidos que cubran completamente piernas y brazos, aplicar repelentes en las partes del cuerpo que no están cubiertas, desinsectar la habitación habitualmente y dormir bajo mosquiteros tratados, si es posible, con insecticidas de acción prolongada.


En lo referente a la medicación con quimioprofilàctica, la cloroquina, a menudo asociada con el proguanil, sólo está indicada en zonas donde no prevalece Plasmodium falciparum, dada la creciente resistencia que el protozoo presenta. Para los viajeros que se van a las zonas donde existe malaria causada por Plasmodium falciparum hay varias opciones para tratamiento antipalúdico que contienen la mefloquina, la doxiciclina y la atovaquona / proguanil.

VPH Papiloma Humano Tipos de Papiloma Transmisión Tratamiento Prevención.

El VPH, o virus del papiloma humano corresponde a un grupo de virus que infectan las mucosas y la piel. Pueden producir la mayoría de las veces lesiones benignas, como verrugas cutáneas o verrugas genitales y, con menos frecuencia otras lesiones malignas, como algún tipos de cáncer (cáncer de cuello uterino, de pene, de ano o de vulva).

Existen más de cien tipos del virus que pueden infectar partes distintas del cuerpo humano: algunos tipos infectan la cara o la planta de los pies o la piel de las manos, mientras que hay otros que infectan la piel o las mucosas de la región ano-genital o la cavidad oral. De éstos, hay casi una docena de tipos que pueden favorecer la aparición de cáncer. Una persona puede contagiarse con más de un tipo distinto de VPH.

Los tipos de VPH que infectan la región ano-genital se transmiten por razón de las relaciones sexuales: algunos de ellos producen verrugas genitales y otros pueden llegar a provocar cáncer de cuello uterino, de pene, de vulva, o de ano. Los tipos de VPH que provocan cáncer se denominan de riesgo alto y son distintos de los que causan las verrugas genitales.

Los tipos de VPH que pueden llegar a causar cáncer pueden, al principio, no dar ningún síntoma ni provocar alguna lesión aparente. Así, a modo de ejemplo, las lesiones iniciales originadas en el cuello del útero sólo se pueden descubrir mediante pruebas específicas (citología cervicovaginal o prueba de Papanicolau). En la mujer, la infección por el VPH del cuello uterino puede llegar a ser grave, por consiguiente, se tiene que diagnosticar y tratar lo antes posible para evitar que evolucione y derive en un cáncer de cuello uterino.

Transmisión
En la mayoría de los casos, la transmisión se ocasiona por las relaciones sexuales no protegidas (vaginales, anales u orales), con o sin penetración. El contacto directo (piel a piel) es la forma más efectiva de transmisión del VPH. El virus no se transmite por los fluidos como el semen o la sangre. La transmisión vertical, es decir, (de madre a hijo durante el parto) es muy poco frecuente y sólo en contados casos el contacto con el virus provocará que el recién nacido presente condilomas o verrugas.

Cualquier persona sexualmente activa puede verse afectada por el VPH, aunque suele ser más habitual en personas jóvenes. El riesgo de infección aumenta cuando:
Se empiezan las relaciones sexuales a edades precoces (antes de los diecisiete años)
Se han mantenido relaciones sexuales con distintas personas
Un uno de los dos ha tenido parejas sexuales múltiples
No se utilizan de forma sistemática preservativos durante la relación sexual

La infección genital por el VPH es seguramente la infección de transmisión sexual más frecuente entre el grupo de personas sexualmente activas. Toda persona que esté infectada por el VPH puede transmitir el virus.

Síntomas
En la mayoría de las ocasiones la infección por el VPH no produce molestia ni ningún síntoma, y la persona infectada no es consciente de que la sufre, sin embargo, la puede transmitir fácilmente a otras personas.

Algunos VPH producen a menudo verrugas genitales y otros pueden llegar incluso a producir cáncer de cuello uterino o, menos frecuentemente, cáncer en otras zonas. De cualquier forma, más del 90% de las infecciones se curan espontáneamente sin hacer ningún tratamiento.

Cáncer de cuello uterino
La infección por el VPH es un estado necesario, pero no suficiente, para el desarrollo del cáncer de cuello uterino. Las mujeres con una infección constante por el VPH de alto riesgo tienen más posibilidades de desarrollarlo. El periodo de tiempo que transcurre entre la infección y la aparición de cáncer es bastante variable, pero por lo general largo, en torno a los veinte años o a veces más.

En La mayoría de ocasiones, el cáncer de cuello uterino no es sintomático hasta que no llega a estar en un periodo avanzado. Los síntomas principales son sangrado vaginal anormal, dolor fuerte en la parte inferior del abdomen, en la espalda y las piernas pelvis, pérdida de peso y dolor en las relaciones sexuales.

El VPH puede también causar cáncer de vulva, de pene o de ano, que puede no mostrar síntomas hasta que no están adelantados.

Diagnóstico
La citología cérvico-vaginal o test de Papanicolau, detecta e identifica cambios anormales en las células del cuello del útero causadas por el virus, con anterioridad a que se pueda desarrollar un cáncer. La prueba se efectúa de forma rápida cogiendo una muestra de las células de la pared del cuello del útero con una espátula pequeña a través de la vagina, sin causar molestias ni dolor.

En la actualidad, se recomienda hacerse periódicamente la citología cervicovaginal a las mujeres con edades comprendidas entre los veinticinco y sesenta y cinco años y que sean sexualmente activas, y sobretodo a las mujeres que presentan la infección, puesto que tienen un riesgo más alto de desarrollar un cáncer genital.

Tratamiento
No hay tratamiento específico para eliminar el virus, pero sí contra las enfermedades que éste puede producir. Más del 90% de las personas infectadas por el VPH se curan de manera espontánea.

En el cáncer de cuello uterino El tratamiento depende de la etapa en que se diagnostica. En los casos más prematuros se aplican distintos procedimientos para extirpar los tejidos cancerígenos oprecancerígenos, sin que eso impida poder tener hijos en un futuro. En casos más avanzados, puede hacer falta una histerectomía o extirpación del útero, quimioterapia o radioterapia.

Prevención
La infección por los VPH de los tipos se puede prevenir con vacunas, pero además de la vacunación, las mujeres activas sexualmente deberian seguir el protocolo de criba del cáncer de cuello de matriz que se recomienda (prueba de Papanicolau o citología cervicovaginal).

El uso correcto y regular de preservativos en las relaciones sexuales (vaginales, anales u orales), reduce el riesgo, en gran medida, de contraer o de transmitir la infección del VPH. No obstante, la protección con el uso del preservativo no es del cien por cien, ya que las zonas que no se pueden cubrir con el preservativo (el escroto o la vulva) estarán desprotegidas.

Aunque se siga algún otro método anticonceptivo, para protegernos de la infección por el VPH o de otras infecciones de transmisión sexual, debe usarse también el preservativo.

Piojos Eliminación Tratamiento y Prevención.

Los piojos en la escuela.
Los piojos son unos  insectos parasitarios que viven entre el pelo de las personas y que se alimentan de su sangre. Su color es grisáceo, no tienen alas, miden unos dos milímetros de longitud y sobreviven hasta más de treinta días en una persona. Los huevos, o liendres, son blancos y aún más pequeños, como una escama de caspa y permanecen más de 15 días. Son más fáciles de descubrir en la línea del cuello y  también detrás de las orejas.

Los piojos son muy contagiosos y se reproducen con mucha rapidez: cada hembra pone entre cien y trescientos huevos que se adhieren fuertemente a la base del pelo. El huevo se incuba entre los siete y diez días y posteriormente se desarrolla la larva.

El contacto cercano o el uso compartido de efectos personales, tales como sombreros o cepillos para el pelo, conlleva un riesgo de parasitosis. Los niños de tres a once años y sus familiares adquieren piojos con más frecuencia. sin que ello signifique una falta de higiene personal.

La parasitosis más usual y habitual en el medio escolar (pediculosis) está ocasionada por el piojo de la cabeza (Pediculus capitis). El principal síntoma es el picor del cuero cabelludo debido a la irritación que la saliva del insecto causa en las pequeñas heridas de las picaduras. La irritación puede llegar a ser tan intensa que, al rascarse, se pueden producir pequeños rasguños en la piel e infecciones bacterianas.
Existen También los piojos del cuerpo y los piojos púbicos. A diferencia de los piojos del cuerpo, los de la cabeza nunca transfieren ni diseminan enfermedades, sólo viven en el pelo y esporádicamente en las cejas y las pestañas.

Los piojos del cuerpo se alimentan también de sangre humana, pero viven en las costuras  y los pliegues de la ropa. Son mayores que otros tipos de piojos y están relacionados con una mala higiene o coexistencia en condiciones de hacinamiento.

Los piojos del pubis infectan el área velluda de la región púbica o el vello de las axilas. La infestación se da principalmente en adolescentes y por lo general se transmiten durante la actividad sexual, pero también se pueden transmitir por contacto físico con objetos contaminados como puede ser la ropa de cama o la de uso personal.
Los piojos que habitan sobre el cuero cabelludo y sobre la ropa pueden llegar a ser difíciles de ver, excepto si la infestación es lo suficientemente importante.

El síntoma más característico es el intenso picor del cuero cabelludo. También lo son las lesiones pequeñas de las picaduras, que a continuación se pueden infectar y supurar, o la irritación.


Diagnostico

Para poder ver los piojos de la cabeza, es necesario mirar el pelo con detenimiento. Es posible verlos claramente, pero es preferible utilizar una lupa y efectuar la exploración con una  buena iluminación.
Se tiene que apartar hacia abajo el pelo, en secciones pequeñas hasta el cuero cabelludo, buscando tanto los piojos que se están en movimiento como los huevos. Se aconseja revisarlos un par de veces por semana, principalmente detrás de las orejas y en la nuca.
A veces las liendres se pueden confundir con la caspa y las escamas seborreícas, pero ambas formaciones no están adheridas al pelo y se sacan con facilidad. Además, la caspa no posee el brillo nacarado de las liendres.

Tratamiento

El tratamiento incluso se recomienda aunque solo se encuentra una liendre. Se basa en aplicar, cuanto antes mejor, un preparado insecticida (mejor cremas o lociones que no champús). Los que contienen permetrina al 1% por lo general actúan bien y se pueden comprar sin receta médica.

Hay que seguir rigurosamente las instrucciones porque se tendrá que repetir el proceso más de una vez con el fin de matar los piojos nuevos que han surgido de los huevos.

Para la eliminación de las liendres se puede enjuagar el cabello con una mezcla de agua y vinagre, y después pasar un peine de púas muy finas, aunque es mejor quitarlas con los dedos. Esta mezcla no las elimina todas y el resto vive en un porcentaje nada despreciable.

Es muy importante que, en las escuelas, todos los alumnos parasitados sean tratados a la vez simultáneamente, porque se pueden producir con facilidad contagios entre los niños afectados aún no tratados y los ya tratados. Los que no están  parasitados no se tienen que tratar. Los familiares afectados también se deben tratar simultáneamente, ya que si no,  podrían contagiar a los niños que están sanos y, de esta manera, dispersar los piojos en la escuela. 

Es aconsejable que los alumnos afectados no vayan a la escuela hasta que no hayan finalizado el tratamiento y hayan desaparecido todas las liendres. Durante la semana siguiente al inicio del tratamiento, debe revisarse cada día  el pelo y sacar las liendres que todavía puedan quedar. De no hacerse así, el tratamiento no habrá sido positivo.
Los piojos viven únicamente en las personas. No son necesarias medidas como limpiar muebles o locales y, por consiguiente, no es necesario cerrar la escuela o centro donde se hayan producido loscasos.
Se recomienda visitar al médico si los síntomas no desaparecen después del tratamiento genérico o si hay zonas de la piel enrojecidas o sensibles, lo cual podría significar una infección.


Prevención

Las medidas adecuadas preventivas consisten en el peinado y cepillado esmerados del pelo, dos o tres veces al día. Sólo se deben utilizar los cepillos, los peines,  las gorras y otros objetos que son propios y que se limpian de forma adecuada, de manera especial en casos de parasitosis (los cepillos y los peines tienen que lavarse con el mismo preparado antiparasitario y la ropa en agua muy caliente).

Como medida higiénica general, deberá lavarse la cabeza con agua y jabón dos o tres veces por semana, como mínimo. El uso preventivo de productos insecticidas no es recomendable en personas no parasitadas.

Incontinencia urinaria Tipos de incontinencia Tratamiento

La incontinencia urinaria es la pérdida inconsciente de orina. Puede ser un síntoma en la marcha de una enfermedad, una enfermedad en sí misma o una alteración señalada con el estudio urodinámico. A menudo se muestra o se agrava con la edad, pero no se trata sólo de una prueba del envejecimiento.

Dependiendo de la duración, la incontinencia puede ser:
Transitoria: surge durante un tiempo limitado y suele ir asociada a infecciones, efectos adversos de medicamentos o estreñimiento, y se puede controlar y remediar con tratamientos sencillos, y

Persistente o establecida: es la que, habiendo procedido sobre las posibles causas (tratamientos farmacológicos, tratamiento de infecciones,  transformación de hábitos) no desaparece antes de las cuatro semanas de su aparición.

Causas 
Por lo general, la incontinencia urinaria surge cuando los músculos del suelo de la pelvis se han debilitado, y se agrava con la obesidad y también con la multiparidad, la insuficiencia estrogénica o la tos crónica, entre otros factores.

La incontinencia además también se relaciona con la constricción y las infecciones urinarias. Existen más causas de incontinencia, por ejemplo dificultades con la próstata y lesiones neurológicas. También, algunos medicamentos pueden causar trastornos en la vejiga.
Aunque muy a menudo aparece o se agrava con la edad, no se trata sólo de una revelación del envejecimiento.

Síntomas
Los síntomas pueden variar; desde la pérdida de orina leve al estornudar, reír,  toser, hacer ejercicio, levantarse de la cama o de la silla, levantar pesos, etc., hasta un deseo súbito de orinar que se acompaña de pérdida de abundantes cantidades de orina.

Diagnóstico
Muy a menudo las personas afectadas por esta enfermedad son reticentes, por vergüenza, a expresar este tipo de problema. Se vive más como una deficiencia que como un síntoma. Esto obstaculiza el diagnóstico y el tratamiento. Cada caso es distinto y hay que estudiarlo y diagnosticarlo de una manera individualizada. El diagnóstico se obtiene con una exploración clínica y, a veces, por una serie de pruebas diagnósticas como el estudio urodinámico, las radiografías y las ecografías.

También se tiene en consideración el completo historial clínico de la persona enferma, y se pone especial interés en los historiales obstétricos y ginecológicos, traumáticos, y en las enfermedades de posible riesgo para la incontinencia que el paciente haya podido tener.

Tratamiento 
El tratamiento obedecerá al tipo de trastorno de la vejiga que la persona tenga y de su causa.
Los tratamientos posibles son:

Aprender a ejercitar la vejiga por medio del entrenamiento
Hacer ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis, ejercicios Kegel (ver final de página )
Dispositivos tales como parches uretrales, implantes y tapones
Uso de pañales
Medicamentos
Cirugía

El tratamiento puede ser médico, rehabilitador o quirúrgico, pero principalmente se basa en unas medidas de reeducación y una serie de recomendaciones que ayuden a controlar la incontinencia y que también sirvan como prevención:

Mantener diariamente la higiene personal y la de después de orinar con el fin de evitar posibles infecciones y pequeñas lesiones en la piel, sobre todo si se utilizan los pañales, dado que las infecciones de orina y de la piel pueden producirse con facilidad;
-Ir al lavabo cada 3 horas a lo largo  del día;
-Ir vestido cómodamente y con atuendo fácil de quitar para evitar pérdidas por incontinencia de urgencia;
-Evitar en lo posible el estreñimiento con alimentos ricos en fibra que puedan facilitar el buen ritmo intestinal (ciruelas, cereales,  kiwis, pulpa de cítricos, etc.);
-Absorber un volumen normal de agua y líquidos, pues las orinas muy concentradas pueden ejercer de irritantes de la vejiga;
-Reducir el consumo alcohol y de estimulantes (cafés, tés, colas, tónicas, chocolate).
-Saber las propiedades de las hierbas medicinales que habitualmente se toman, puesto que algunas pueden actuar sobre el volumen  y ritmo de la orina.

Cuando los ejercicios y las recomendaciones no obtienen ningún efecto positivo y el deterioro cognitivo es significativo, debemos recurrir a medidas paliativas como pueden ser los sondajes o los pañales.

Prevención
La medida más adecuada y efectiva para controlar la incontinencia urinaria es la prevención en la población adulta. Otros autores apuntan que se tendría que establecer desde la pubertad, pero sobre todo y principalmente en la mujer en su época fértil y en las personas mayores.

Vigorizar la musculatura del suelo de la pelvis ayuda en cualquier edad evitar o retrasar la aparición de la incontinencia causadas por el esfuerzo, es decir, a las pérdidas de orina que afloran al toser, correr o reír. Es altamente aconsejable para todas las mujeres después del parto.

Ejercicios de Kegel 
Los ejercicios de Kegel son contracciones de los músculos elevadores del ano. Al igual que las flexiones, estos ejercicios sólo funcionan usando los músculos correctos, se mantiene suficientemente la "contracción" y se hacen en la cantidad necesaria.

Contraer los músculos que usados para detener el flujo de orina.
Aguantar la contracción de cinco o diez segundos, y aflojar los músculos el doble de tiempo que se han contraido;
Estos ejercicios se deben hacer de diez a veinte veces seguidas por lo menos tres veces al día.

Si se hacen los ejercicios habitualmente, al cabo de entre seis y doce semanas se puede retener mejor la orina. La incontinencia causada por el esfuerzo mejora entre un 60-90% de las mujeres que lo practican correctamente y son constantes y no lo abandonan.

Adelgazamiento, Adelgazar: Causas y Tratamiento

chica delgada
El adelgazamiento ocurre cuando se desequilibra de modo negativo el balance energético (ingestión de alimentos – actividad), y constituye una caso particular de la desviación negativa del estado nutritivo normal, entendido éste como un sistema dinámico estable que requiere un complejo mecanismo de autorregulación en el que intervienen factores hormonales, psíquicos, dieta, medio ambiente y constitución genética; los centros reguladores se hallan en el hipotálamo.

Las causas mas frecuentes de adelgazamiento son: dieta insuficiente (ayuno); absorción y utilización anómala de los alimentos (gastroenteritis, diabetes; aumento de los requerimientos alimentarios (hipertiroidismo, neoplasias); perdida de apetito (alteración psíquica  o hipotalámica).

El adelgazamiento puede ocasionar múltiples trastornos, que varían según el grado de desnutrición y la rapidez con que se instaura ésta. Si el adelgazamiento ocurre durante la época de desarrollo, se producen anomalías específicas.

El tratamiento del adelgazamiento debe ir encaminado a combatir la afección causal. Los resultados de una terapéutica sintomática son parciales e irregulares; entre las medidas mas importantes cabe destacar el reposo relativo, dietas adecuadas (estimulantes del apetito, de digestión fácil, equilibradas y con valor calórico suficiente) y la administración de determinados fármacos como la insulina, hormonas córtico suprarrenales de acción anabolizante (principalmente derivado de los andrógenos), etc. Los complejos vitamínicos, que tan comúnmente se utilizan como antianoréxicos, poseen una eficacia muy dudosa.

Hipocondria. Sindrome

La HIPOCONDRÍA es una sobrevaloración angustiosa de sintonías somáticos exentos de objetividad.

Aparte la hipocondría neurótica, que se presenta generalmente matizando un síndrome neurótico de tipo depresivo, obsesivo o angustioso, y de la hipocondría delirante, verdadero delirio de tema hipocondríaco observable a veces en las fases iniciales de algunas formas de psicosis, cabe hablar de una personalidad hipocondríaca para referirse a aquellos sujetos constantemente preocupados por su estado de salud y por el funcionamiento de sus órganos, que no cesan de observarse a si mismos buscando la comprobación de sus temores de enfermedad.

Estos imaginarios enfermos, consultan continuamente a uno u otro médico o bien se erigen en médicos de sí mismos (Le malade imagínaire, de Moliere, es una perfecta personificación del hipocondríaco) y que suelen ser grandes consumidores de medicamentos, víctimas fáciles del curanderismo y de la desmesurada publicidad que actualmente se hace de ciertos fármacos.