Anisakiosis Transmisión Síntomas Tratamiento y Prevención

Todos los pescados de cualquier especie son susceptibles de ser infestados por parásitos. Los parásitos que ocupan a la sanidad son las larvas vivas de unos gusanos redondos llamados nematodos de la familia Anisakidae, ya que estos pueden causar en las personas una enfermedad llamada anisakiasis.

La presencia de estos nematodos en las especies marinas es un problema universal: están en todos los mares y océanos y afecta a una gran variedad de pescados y cefalópodos. Toda persona que consuma, crudo o poco cocinado, pescado con larvas infectivas, es decir, vivas de estos nematodos es susceptible de contraer el anisakiasis.

La causa de la inmensa mayoría de los casos de anisakis ha sido la ingesta de pescado crudo, en especial el boquerón en vinagre. Sin embargo, se cree que ha habido bastantes casos que han pasado desapercibidos, y se considera que la incidencia irá en aumento dado  el incremento de la notoriedad de los establecimientos donde sirven sushi y sashimi y otras elaboraciones culinarias con pescado crudo.

Causas

La anisakiasis lo produce el consumo de pescado preparado crudo o poco cocido, ahumado en frío o  salado, y que puede estar infectado con larvas vivas de nematodos (parásitos) de la familia Anisakidae. Esta familia incluye varias especias (Pseudoterranova decipiens, Contracaecum sp y Anisakis simplex), ésta última es la más usualmente implicada en infecciones humanas.

Las larvas de estos parásitos son redondas, blanquecinas, de cuerpo cilíndrico y alargado, y miden entre cuatro y treinta milímetros de largo. Se encuentran en las vísceras del pez, dentro de su aparato digestivo, en los intestinos, etc. y en la musculatura. Están enquistadas en el cuerpo del pescado en forma de espiral, enrolladas en sí mismas o estiradas.

Transmisión

Los estadios adultos del Anisakis simplex habitan y viven definitivamente en el estómago de determinados mamíferos marinos. Los huevos de estos nematodos, expulsados con las heces,  embrionan y eclosionan en el agua y subsisten como larvas de segundo estadio, microscópicas, que nadan libres y son capaces de sobrevivir de dos a tres meses.

Al ser ingeridas por pequeños crustáceos, se desarrollan hasta larvas de tercer estadio, y pueden ser ingeridas por peces y calamares, dentro de los mismos migran del intestino a los tejidos, en especial de la cavidad peritoneal, y crecen hasta alcanzar tres centímetros de longitud o más. Estas larvas se pueden transmitir de un pez a otro por depredación.

Cuando los peces infectados son comidos por marsopas, ballenas, delfines u otros huéspedes finales, las larvas entran en la mucosa gástrica y se convierten en adultos. De este modo se cierra el ciclo vital del parásito.

El modo de llegar al ser humano (huésped accidental) es debido al consumo de peces marinos crudos, levemente salados o ahumados. Estas larvas entran en la mucosa gástrica o intestinal de la misma forma que si las hubiera tragado el huésped final natural.

El ciclo biológico del resto de anisákidos complicados en la infección de humanos es similar.

Síntomas

Los síntomas de la Anisakiasis pueden aparecer desde una hora de la ingesta hasta dos semanas después de haber comido pescado que contenga el parásito.

Por lo general, ésta enfermedad se manifiesta con una perceptible sensación de hormigueo en el cuello. En casos más graves se sufre un dolor abdominal intenso, gástrico o intestinal, que puede parecer como una apendicitis aguda, acompañado de náuseas y vómitos y, algunas veces, de fiebre y diarrea.

También ha habido algunos casos de procesos alérgicos por hipersensibilidad al Anisakis simplex después de comer pescado parasitado, causado por la presencia de alérgenos resistentes a la congelación y a la cocción.

Las larvas de Anisakiasis logran penetrar la pared del tracto digestivo y en ocasiones, atravesar totalmente la pared intestinal e instalarse en la cavidad abdominal. Las zonas donde se pueden localizar más frecuentemente son el estómago y el íleon, pero también pueden estar en el intestino delgado, el colon, el recto y, esporádicamente, en la lengua y la faringe, también en los pulmones, en los ganglios linfáticos y el páncreas.

Diagnóstico

En los casos en que el paciente vomita o escupe el gusano, se diagnostica la enfermedad por el examen morfológico del parásito.

En otros casos es necesario una endoscopia y una colonoscopía que permitan al facultativo examinar el interior del estómago, el esófago, y el intestino. Estos aparatos están dotados de fórceps mecánicos que se pueden usar para extraer el gusano. Si el diagnóstico se realiza al poco tiempo de la manifestación de los síntomas, las larvas (por lo general vivas y en parte introducidas en la mucosa) pueden extraerse habitualmente enteras e identificarlas con posterioridad sin problemas.
En los casos más adelantados de la infestación, las larvas ya han entrado en la pared y se suelen diagnosticar al observarse una lesión granulomatosa con un gusano en la zona biopsiada obtenida por laparotomía, es decir, una incisión quirúrgica.

El diagnóstico de Anisakiasis se confunde frecuentemente con los de apendicitis, úlcera gástrica o cáncer gastrointestinal o la enfermedad de Crohn.

Tratamiento

Los casos graves de Anisakiasis requieren una intervención quirúrgica para poder extraer el nematodo de la lesión y así, reducir el dolor y eliminar la causa. Parece ser que los síntomas perduran después de que muera el gusano, pues se han encontrado lesiones en extracciones quirúrgicas que tan sólo contenían algunos restos de los nematodos.

Sin embargo, las larvas de Anisakiasis rara vez llegan a la madurez en los seres humanos y normalmente, a las tres semanas de la infección son eliminados espontáneamente.

Prevención

La transmisión de estos parásitos se puede evitar si se siguen los consejos siguientes:

-Limpiad muy bien el pescado y sacar las vísceras lo antes posible.
-Congelar los pescados que vayamos a consumir en crudo: en la
-Cocinar el pescado correctamente: la mejor forma de prevenir el anisakiosis es cocinando el pescado a una temperatura de 60 ºC o más durante diez minutos. Cualquier manera usual de cocinar, cocción, fritura u horno, es suficiente para matar las larvas.

Es necesario tener en cuenta que la extracción manual de las larvas puede reducir la posibilidad de parasitosis, pero no lo elimina, pues no siempre se pueden descubrir todas las larvas que pueden encontrarse  en la musculatura del pescado. Además, es del todo imposible detectar las larvas en los pescados que se compran enteros.