Incontinencia urinaria Tipos de incontinencia Tratamiento

La incontinencia urinaria es la pérdida inconsciente de orina. Puede ser un síntoma en la marcha de una enfermedad, una enfermedad en sí misma o una alteración señalada con el estudio urodinámico. A menudo se muestra o se agrava con la edad, pero no se trata sólo de una prueba del envejecimiento.

Dependiendo de la duración, la incontinencia puede ser:
Transitoria: surge durante un tiempo limitado y suele ir asociada a infecciones, efectos adversos de medicamentos o estreñimiento, y se puede controlar y remediar con tratamientos sencillos, y

Persistente o establecida: es la que, habiendo procedido sobre las posibles causas (tratamientos farmacológicos, tratamiento de infecciones,  transformación de hábitos) no desaparece antes de las cuatro semanas de su aparición.

Causas 
Por lo general, la incontinencia urinaria surge cuando los músculos del suelo de la pelvis se han debilitado, y se agrava con la obesidad y también con la multiparidad, la insuficiencia estrogénica o la tos crónica, entre otros factores.

La incontinencia además también se relaciona con la constricción y las infecciones urinarias. Existen más causas de incontinencia, por ejemplo dificultades con la próstata y lesiones neurológicas. También, algunos medicamentos pueden causar trastornos en la vejiga.
Aunque muy a menudo aparece o se agrava con la edad, no se trata sólo de una revelación del envejecimiento.

Síntomas
Los síntomas pueden variar; desde la pérdida de orina leve al estornudar, reír,  toser, hacer ejercicio, levantarse de la cama o de la silla, levantar pesos, etc., hasta un deseo súbito de orinar que se acompaña de pérdida de abundantes cantidades de orina.

Diagnóstico
Muy a menudo las personas afectadas por esta enfermedad son reticentes, por vergüenza, a expresar este tipo de problema. Se vive más como una deficiencia que como un síntoma. Esto obstaculiza el diagnóstico y el tratamiento. Cada caso es distinto y hay que estudiarlo y diagnosticarlo de una manera individualizada. El diagnóstico se obtiene con una exploración clínica y, a veces, por una serie de pruebas diagnósticas como el estudio urodinámico, las radiografías y las ecografías.

También se tiene en consideración el completo historial clínico de la persona enferma, y se pone especial interés en los historiales obstétricos y ginecológicos, traumáticos, y en las enfermedades de posible riesgo para la incontinencia que el paciente haya podido tener.

Tratamiento 
El tratamiento obedecerá al tipo de trastorno de la vejiga que la persona tenga y de su causa.
Los tratamientos posibles son:

Aprender a ejercitar la vejiga por medio del entrenamiento
Hacer ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis, ejercicios Kegel (ver final de página )
Dispositivos tales como parches uretrales, implantes y tapones
Uso de pañales
Medicamentos
Cirugía

El tratamiento puede ser médico, rehabilitador o quirúrgico, pero principalmente se basa en unas medidas de reeducación y una serie de recomendaciones que ayuden a controlar la incontinencia y que también sirvan como prevención:

Mantener diariamente la higiene personal y la de después de orinar con el fin de evitar posibles infecciones y pequeñas lesiones en la piel, sobre todo si se utilizan los pañales, dado que las infecciones de orina y de la piel pueden producirse con facilidad;
-Ir al lavabo cada 3 horas a lo largo  del día;
-Ir vestido cómodamente y con atuendo fácil de quitar para evitar pérdidas por incontinencia de urgencia;
-Evitar en lo posible el estreñimiento con alimentos ricos en fibra que puedan facilitar el buen ritmo intestinal (ciruelas, cereales,  kiwis, pulpa de cítricos, etc.);
-Absorber un volumen normal de agua y líquidos, pues las orinas muy concentradas pueden ejercer de irritantes de la vejiga;
-Reducir el consumo alcohol y de estimulantes (cafés, tés, colas, tónicas, chocolate).
-Saber las propiedades de las hierbas medicinales que habitualmente se toman, puesto que algunas pueden actuar sobre el volumen  y ritmo de la orina.

Cuando los ejercicios y las recomendaciones no obtienen ningún efecto positivo y el deterioro cognitivo es significativo, debemos recurrir a medidas paliativas como pueden ser los sondajes o los pañales.

Prevención
La medida más adecuada y efectiva para controlar la incontinencia urinaria es la prevención en la población adulta. Otros autores apuntan que se tendría que establecer desde la pubertad, pero sobre todo y principalmente en la mujer en su época fértil y en las personas mayores.

Vigorizar la musculatura del suelo de la pelvis ayuda en cualquier edad evitar o retrasar la aparición de la incontinencia causadas por el esfuerzo, es decir, a las pérdidas de orina que afloran al toser, correr o reír. Es altamente aconsejable para todas las mujeres después del parto.

Ejercicios de Kegel 
Los ejercicios de Kegel son contracciones de los músculos elevadores del ano. Al igual que las flexiones, estos ejercicios sólo funcionan usando los músculos correctos, se mantiene suficientemente la "contracción" y se hacen en la cantidad necesaria.

Contraer los músculos que usados para detener el flujo de orina.
Aguantar la contracción de cinco o diez segundos, y aflojar los músculos el doble de tiempo que se han contraido;
Estos ejercicios se deben hacer de diez a veinte veces seguidas por lo menos tres veces al día.

Si se hacen los ejercicios habitualmente, al cabo de entre seis y doce semanas se puede retener mejor la orina. La incontinencia causada por el esfuerzo mejora entre un 60-90% de las mujeres que lo practican correctamente y son constantes y no lo abandonan.