Funciones y Enfermedades del Hígado, Hepatitis Cirrosis

El Hígado, es una glándula de color rojizo oscuro, de gran tamaño, que ocupa la parte alta del lado derecho del abdomen. Segrega la bilis y desempeña numerosas funciones metabólicas esenciales para la vida.
El hígado humano suele pesar de 1.200 a 1.500 g. Ocupa la totalidad del hipocondrio derecho y parte del epigastrio, y se extiende en superficie desde el quinto espacio intercostal hasta el mismo reborde costal. Se distinguen dos caras: una anterosuperior convexa, en relación directa con la cúpula diafragmática, y otra posteroinferior, más bien cóncava, en contacto con el riñón derecho, el duodeno, el colon y la vesícula biliar en su parte derecha, y con el estómago en su parte izquierda. Se relaciona con la pared abdominal sólo en la región epigástrica, ya que en la zona del hipocondrio derecho se encuentra protegido por la parrilla costal. 

La superficie hepática está recubierta de una cápsula fibrosa, denominada cápsula de Glisson. En la cara inferior del hígado existe una hendidura, el hilio hepático, por donde penetran la arteria hepática, que aporta sangre arterial, y la vena porta, que conduce la sangre procedente del intestino que contiene los productos de la digestión y absorción de los alimentos. Del hilio emerge el conducto hepático común, a través del cual se excreta la bilis (formada por las células hepáticas) al colédoco, a la vesícula biliar y al intestino.
En la cara superior del hígado se encuentran las venas suprahepáticas, por las que fluye la sangre que, procedente de la arteria hepática y de la vena porta, pasa a través del hígado y llega finalmente a la vena cava inferior y al corazón derecho.

La superficie del hígado está marcada por surcos que la dividen en varias zonas o lóbulos, que tradicionalmente se denominan lóbulo derecho, lóbulo izquierdo, lóbulo cuadrado y lóbulo de Spiegel. Esta división es arbitraria y no presupone ninguna distinción funcional entre un lóbulo y otro; trabajos recientes indican que, en realidad, el hígado no se divide en lóbulos, sino en segmentos más pequeños cuya topografía depende de la distribución de las distintas ramas de los vasos sanguíneos y de los conductos biliares. El conocimiento de estos segmentos es importante para las resecciones quirúrgicas del hígado.

Estructura. El hígado está constituido por una trama laminar compuesta por las células hepáticas, que representan alrededor del 60 % de la glándula. Entre estas láminas, de una célula de espesor, quedan unos espacios lacunares a modo de túneles, llamados sinusoides, que reciben la sangre procedente tanto de la arteria hepática como de la vena porta y desembocan en las venas centrales, las cuales constituyen otro sistema lacunar colector, compuesto por las ramificaciones de las venas suprahepáticas. Los sinusoides se disponen en sentido más o menos perpendicular al sistema venoso suprahepático sin llegar prácticamente a tocarse. El hígado está atravesado por los tractos portales, que contienen una rama de la arteria hepática, otra de la porta y un conductillo biliar excretor. Los sinusoides cuentan con una membrana basal de gran permeabilidad para facilitar el paso de las sustancias alimenticias absorbidas a la célula hepática.

Observando al microscopio ordinario un corte de hígado humano, se ven las células hepáticas dispuestas en forma de cordones a lo largo de los sinusoides, formando unas estructuras más o menos hexagonales, llamadas lobulíllo: o ácínos, aparentemente limitados por los tractos portales y en cuyo centro se sitúa la vena colectora central del sistema suprahepático.

La célula hepática vista al microscopio electrónico es poliédrica, y destaca en ella el retículo endoplásmico granular, constituido por membranas paralelas recubiertas de gránulos (ribosomas) al nivel de las cuales tienen lugar la mayoría de las actividades celulares específicas. Las mitocondriason consideradas el elemento proveedor de energía dentro de la célula y contienen la mayor parte de los enzimas importantes, en especial los relacionados con la respiración celular. Son elementos particularmente vulnerables en caso de lesión hepática, y, por el contrario, aparecen en gran número en los procesos de regeneración. La célula hepática presenta dos extremidades o polos funcionales: uno sinusoidal, por el cual penetran las sustancias nutritivas, y otro biliar, en contacto con el capilar biliar, a través del cual se excreta la bilis.

Hasta el momento no ha sido posible dilucidar si todas las células hepáticas tienen las mismas funciones o bien poseen cierta especificidad, siendo la tendencia actual suponer que posiblemente las células periportales tienen funciones distintas a las de las células cercanas a las venas centrales.

Funciones del hígado. El hígado es esencial para la vida y participa en gran número de fenómenos metabólicos, los más importantes de los cuales se describen a continuación:

Metabolismo de los glúcidos. La acción glucorreguladora del hígado es conocida desde los trabajos de C. Bernard, hace más de un siglo. Gracias a ella se mantiene constante en la sangre el nivel de la glucosa, elemento nutritivo esencial. Esta función se efectúa mediante distintos mecanismos:
1) Almacenamiento de glucosa en forma de glucógeno en la célula hepática (glucogénesis).
2) Liberación de glucosa a partir del glucógeno almacenado (glucogenólísis).
3) Formación de glucosa a partir de aminoácidos (neoglucogénesis).

Metabolismo de las proteínas. En condiciones normales los aminoácidos resultantes de la digestión de las proteínas en el intestino son llevados al hígado, donde son utilizados para:
1) formación de proteínas de los tejidos.
2) transformación en urea.
3) transformación en otros aminoácidos (transamínacíón)
4) formación de las proteínas del plasma, como albúmina, fibrinógeno y globulinas a y b.

Metabolismo de las grasas. El hígado devuelve los ácidos grasos absorbidos a la sangre en forma de triglicéridos, fosfolípidos y ésteres de colesterol. Igualmente es en el hígado donde se sintetiza el colesterol a partir del acetil-CoA, que puede ser excretado a la bilis o utilizado para fabricar los ácidos biliares necesarios para la absorción de las grasas.

Otras funciones del hígado. Entre otras funciones, la célula hepática conjuga la bilirrubina para permitir su excreción en la bilis, e interviene en la acción sanguínea elaborando tromboplastina y fibrinógeno y sintetizando protrombina y otros factores necesarios para este proceso. También posee el hígado una importante función antitóxica, que permite la eliminación de sustancias nocivas para el organismo como el alcohol, los barbitúricos, drogas diversas, etc., mediante varios mecanismos de oxidación, reducción, hidrólisis y conjugación. El hígado constituye un importarle depósito de almacenamiento de la vitama B,2 y de hierro.

Patología del hígado. Con el término insuficiencia hepática se expresa la traducción clínica del fallo de las funciones que se acaban de describir. Las causas más frecuentes de insuficiencia hepática son los trastornos inflamatorios del hígado, en especial las hepatitis agudas virales o tóxicas y las afecciones crónicas como la cirrosis hepática. Desde el punto de vista clínico, la insuficiencia hepática se revela generalmente por la presencia de ictericia (alteración en la excreción de bilirrubina), de hemorragias (trastorno de la coagulación) o de edemas y ascitis (déficit en la fabricación de albúmina). Una serie de determinaciones bioquímicas, llamadas pruebas funcionales hepáticas, permiten diagnosticar con bastante precisión el grado de lesión del hígado. Entre ellas destacan el aumento de la bilirrubina y la disminución de las proporciones de albúmina, prootrombina, colesterol y glucosa sanguíneas.

Igualmente, suelen observarse con frecuencia en la sangre cantidades excesivas de diversos enzimas que son liberados por las células hepáticas destruidas por el proceso inflamatorio, entre los cuales destacan las transaminasas oxalacética y pirúvica.

A menudo la insuficiencia hepática es tolerada durante largo tiempo debido a la gran capacidad de reserva de la glándula hepática. En algunas ocasiones, sin embargo, el cuadro es progresivo y el enfermo fallece en coma hepático, producido por una serie de complejos trastornos metabólicos en relación con el fallo de las múltiples funciones del hígado y en el que predominan graves trastornos neurológicos de carácter  tóxico.