Ramas de la medicina: Inmunología

La Inmunología es una rama de la medicina que contempla el estudio y aplicación de los fenómenos que desarrollan los organismos vivos contra aquellas sustancias extrañas (o sea de estructura o constitución no idéntica a la de sus macromoléculas constitutivas) que han penetrado en su medio interno.

La inmunología, incluida al principio dentro de la enseñanza de la bacteriología, ocupé unos capítulos destinados principalmente a los medios defensivos contra las infecciones humanas. A mediados del siglo pasado se presenta ya como una ciencia independiente de la bacteriología. Se ha visto que la inmunidad es un problema de resistencia o protección contra todo lo extraño y no solamente contra parásitos, bacterias y virus. Mas aún, la inmunología como ciencia dibuja la barrera entre lo propio y lo extraño, definiendo asi la individualidad de especie, de raza, de individuo, de célula y aun de sus componentes químicos. En este sentido amplio la inmunologia se relaciona con la genética, los mecanismos de identificación y los de homeostasis, es decir, con la creación de las características individuales y con su vuelta a la normalidad después de las modificaciones ambientales. Invirtiéndose el orden de valores de hace pocos años, la bacteriología ha pasado a ser más bien un capitulo descriptivo dentro de la inmunología.

La inmunología clásica puede considerarse iniciada cuando Pasteur, en 1879, demostró científicamente el tratamiento vacunal de ciertas infecciones aviares, aunque Jenner hubiese empleado empíricamente la vacunación antivariólica ya en 1796.

En los primeros años del siglo pasado, y mientras se extendían las vacunaciones preventivas, o inmunización introdujo von Behring la sueroterapia o inmunización pasiva por medio de la inyección de sueros de animales antes inmunizados activamente, y que, por tanto, contienen anticuerpos protectores. En el primer caso el hombre fabrica los anticuerpos bajo el estimulo de un antígeno, pero en el segundo los recibe prefabricados. La inmunización activa es más lenta de producir, pero duradera, mientras que la pasiva se transmite rápidamente al inyectar el suero, pero desaparece al poco tiempo.
Antes de existir los bacteriostáticos y antibióticos se emplearon abundantemente los sueros.

A comienzos del siglo pasado existían dos hipótesis sobre el mecanismo de la inmunidad: la que la hacia radicar en la célula partiendo de los estudios sobre la fagocitosis de Mecnikov y la teoría humoral planteada primeramente por Nutall. En la actualidad se habla de inmunidad celular y humeral como de dos niveles distintos. Dentro del nivel celular se estudia no sólo la fagocitosis, sino la producción de anticuerpos y la fijación de los mismos, así como la interacción antígeno-anticuerpo celular. En el sistema humeral se estudian principalmente los anticuerpos circulantes, el complemento y la properdina. También se estudian en la sangre los grupos serologicos, descubiertos por Landsteiner, así como el grupo Rh, descubierto por el mismo autor y por Wiener en 1940. Científicamente son interesantes no tanto por marcar un aspecto de la personalidad, sino porque trazan un prometedor camino apenas iniciado. Clínicamente, el conocimiento de los grupos serológicos ha permitido controlar cada vez mas los accidentes transfusionales y la eritroblastosis fetal.

A principios del siglo pasado, Richet y Portier descubrieron la anafilaxis, fenómeno de apariencia paradójica dentro del sentido finalista y siempre protector que se tenia de la inmunidad. Mas tarde el fenómeno de la anafilaxis daría paso al concepto de la alergia y a toda la patología en él fundamentada. Turré, junto con González, del Laboratorio Municipal de Barcelona, después de haber lanzado y sostenido conceptos metabólicos enzimáticos del fenómeno de la formación de anticuerpos, describieron en 1912 por vez primera la anafilaxis inversa, que años mas tarde constituiría la explicación de la eritroblastosis y otras enfermedades hoy conocidas. También Duran Reynals, procedente del mismo Laboratorio, pero trabajando en EE.UU., descubriria el factor T de difusión.

Variedades de inmunidad. La inmunidad puede ser innata o adquirida, subdividiéndose esta ultima en adquirida activamente y adquirida pasivamente, como ya se ha indicado. El papel más importante de la inmunidad adquirida corresponde a los anticuerpos, que se forman en células especializadas, pero que luego se encuentran adheridos en otras muchas y también libres en la sangre circulante. Cuando solamente se fijan en ciertas áreas pueden dar lugar a una inmunidad meramente local, fenómeno muy bien estudiado por Bestedka.

Como fenómeno de inmunidad en el extremo opuesto de los mecanismos protectores puede existir una baja de anticuerpos, que en su grado máximo se designa como agammaglobullnemia, ya sea innata o adquirida. También puede deprimirse la formación de anticuerpos por el fenómeno de parálisis inmunológica ligado a contactos excesivos con el antígeno especifico.

Importancia teórica y practica de la inmunología.
Los trasplantes de tejidos y de órganos necesitan, para perdurar, haberse verificado con tejidos inmunológicamente homólogos. Primero se deben tipificar en el aspecto inmunológico los tejidos para su elección, y puesto que se está aún muy lejos de conseguirlo en todos sus aspectos, resulta preciso deprimir luego la reacción inmunológica de rechazo. Esto último se consigue por fuertes dosis de corticosteroides, por la acción de los rayos X, por el empleo de sueros antilinfocitarios y actuando sobre la glándula timo. Entre otras posibilidades futuras esta la hlposensibilización previa del receptor con los anfígenos del tejido que se deba implantar

El estudio particular de los fenómenos inmunológicos de la sangre, llamado serología, al ampliarse en los últimos años ha dado lugar a la inmunohematología. De la misma manera el microscopio electrónico,
la enzimología y los avances de la propia inmunología han originado la inmunohistología.

Algunos métodos y técnicas mas empleados actualmente en inmunología y que han facilitado los avances recientes son la cromatografía, inmunoelectroferesis, geldifusión, marcado de proteínas con isotopes, radiactivos, inmunofluoresoencia, cultivos de tejidos, absorción de antígenos, formación de conjugados, aglutinación de leucocitos y de plaquetas, reacciones de la properdina, hemaglutinación, ultracentrifugación, etc.

Otro aspecto de la inmunología que debe mencionarse es su parte en el control de las epidemias. Los problemas planteados por los rápidos desplazamientos de masas, y consiguientemente la posible llegada de portadores de enfermedades epidémicas en incubación han obligado a medidas tales como la investigación de portadores de gérmenes por examen bacteriológico o seroaglutinaciones de muestreo y a las vacunaciones obligatorias de población. El objeto es no sólo proteger al individuo vacunado, sino que en caso de fallar la inmunidad en el individuo la enfermedad no se difunda a la colectividad. El plazo de vigencia de las vacunaciones oficiales de cada país, así como el de las internacionales, se mide en términos no solamente inmunológicos individuales, sino epidemiológico-sociales. Tal es el caso de algunas epidemias recientes.


Los plazos exigidos internacionalmente por la OMS para las revacunaciones obligatorias, o caducidad del certificado, son de 3 años para la vacunación antivariólica, y cuando se trata de países que los exigen, 6 años para la fiebre amarilla y sólo 6 meses para el cólera.