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Combatir la Obesidad, perder peso. Regimen y Dieta

La obesidad es la manifestación de un trastorno de la nutrición, y en particular del desajuste entre la cantidad de energía aportada al organismo y la que éste consume.


Existen dos tipos principales de obesidad: la idiopática o constitucional y la sintomática. Esta última se divide, a su vez, en exógena, por sobrealimentación o sedentarismo, y en endógena, debida a trastornos hormonales, como ocurre en el síndrome de Cushing, el hipogenitalismo, etc.

La obesidad es causa de graves inconvenientes para el organismo, sobre todo trastornos  circulatorios y metabólicos (cardiopatías, hipertensión, arteriosclerosis, diabetes, gota, litiasis biliar, etc.).

Se ha comprobado estadísticamente en los obesos un acortamiento de la duración media de la vida, a partir de los 35 años.

La terapéutica de la obesidad es de carácter etiológico, fundamentalmente dietético, y el régimen hipocalórico que se instaura se acompaña además de un marcado incremento de la actividad física. A veces pueden ser útiles medicamentos anorexiantes.

Desde un punto de vista médico, se considera obesa aquella persona cuyo peso es superior por lo menos en un 15 % al normal para su talla.

Combatir el Asma Sintomas y Tratamiento

El Asma es una Insuficiencia respiratoria aguda, que en general se instaura de manera brusca.
Existen múltiples factores etiológicos capaces de desencadenar un síndrome asmático. Cabe distinguir en especial dos formas de asma, la cardiaca y la bronquial, cuya etiología, tratamiento y pronóstico son sumamente distintos.

Asma bronquial. Enfermedad disreactiva, caracterizada por una especial reacción del árbol respiratorio (reacción asmática) frente a diversos agentes etiológicos, siendo el principal de naturaleza alérgica. Este proceso, caracterizado por un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda, puede presentarse, según la evolución de sus lesiones orgánicas, en forma de accesos o crisis asmáticas, con prolongados intervalos asintomáticos, ataques, de curso clínico más prolongado, y estado asmático, con síntomas continuos y permanentes. Los factores causales se denominan alérgenos, y son los que provocan y determinan el ataque al entrar en contacto con el individuo, ya sea por inhalación, ingestión, con tacto o inyección; de entre los posibles alérgenos destacan el polen, hongos, polvo de las casas, polvos especiales, productos dérmicos de animales, alimentos (trofoa-lergenos) y fármacos.

Estos elementos actúan sobre unos factores predisponentes, tales como la herencia de una especial hipersensibilidad al proceso, la existencia de una constitución hipersensible, determinados factores endocrinos, climáticos (estación del año, vientos, temperatura), infecciones, sistema nervioso autónomo, etc.

Las principales alteraciones anatomopatológicas consisten en espasmo de los bronquios, edema de la mucosa e ingurgitación circulatoria pulmonar. Clínicamente la manifestación fundamental estriba en dificultad espiratoria (disnea), de predominio nocturno, que en general se acompaña de una sintomatologia alérgica: urticaria, conjuntivitis, eccema, etc. Estas alteraciones hísticas producirán a largo plazo una serie de complicaciones orgánicas en el aparato respiratorio (enfisema, procesos infecciosos bronco pulmonares, etc.) o en el cardiocirculatorio (insuficiencia cardíaca derecha;

El tratamiento del asma estará encaminado, por un lado, a suprimir las crisis asmáticas (tratamiento sintomático) y, por otro, a desensibilizar al individuo contra los factores causales, ya sea eliminando el agente responsable (si se conoce), ya sea recurriendo a la desensibilización inespecífíca (tratamiento etiológico) y a otras medidas generales (psicoterapia, ejercicios respiratorios, etc.).

Asma cardiaca. Cuadro de insuficiencia respiratoria aguda, de carácter intenso y espectacular, que aparece en enfermos cardíacos, especialmente cuando finaliza el día o en las primeras horas de la noche. Las crisis paroxísticas que se presentan en este tipo de asma son debidas a una insuficiencia cardiaca izquierda (por aumento de la tensión arterial, arteriosclerosis, lesiones aórticas, etc.), la cual motiva un entorpecimiento sanguíneo a nivel del circuito menor, comprobándose siempre la existencia de una ingurgitación pulmonar. Las manifestaciones clínicas principales consisten en tos, ansiedad, disnea paroxística de tipo inspiratorio, signos de colapso, a veces expectoración sanguinolenta, etc. La prolongación de estas crisis puede abocar al grave cuadro agudo respiratorio del edema pulmonar.

Combatir Hipertensión, controlar tension arterial.

La Hipertensión es un aumento de tensión de un humor en el interior de conductos o cavidades orgánicos. El término se aplica especialmente al aumento de la tensión de la sangre en el interior de las arterias. Hay varios tipos de hipertensión:


Hipertensión endocraneana. Aumento de la tensión en el interior de la cavidad craneal, en general consecutiva a la presencia de una masa expansiva intracraneana.

Hipertensión portal. Aumento de la presión sanguínea venosa en el trayecto de la vena porta. Atendiendo a la localización del obstáculo, puede ser: subhepática (trombosis portal), intrahepática (cirrosis hepática) o suprahepática (síndrome de Budd-Chiari). Hipertensión pulmonar. Aumento de la presión sanguínea venosa en el trayecto de la arte­ria pulmonar; puede ser de causa descono­cida (idiopática) o secundaria a cardiopatías (estenosis mitral), neumopatías o arterio-patías. Hipertensión venosa. Aumento de la presión sanguínea en el in­terior de las venas, debida a insuficiencia del ventrículo derecho o a obstrucciones de los grandes troncos venosos.

La hipertensión arterial es una entidad patológica caracterizada por un aumento de la tensión arterial diastólica o mínima por encima de los 90 mm de Hg, determinada en posición clinostática y des­pués de 10 minutos de reposo. Paralela­mente, suele existir un aumento de la pre­sión arterial sistólica o máxima.

Patógenia de la hipertensión. Dentro del concepto de hipertensión arterial deben desglosarse dos grandes grupos: a) las esenciales o primarias, de etiología aún des­conocida, y b) las secundarías a una causa conocida. Según se trate de unas u otras, los mecanismos fisiopatogénicos incrimi­nados son distintos. La primera entidad se considera expresión de una suma de factores: hereditarios, cardiovasculares (aumento de la reactividad vascular, etc.), renales, neurogénicos y otros (edad, tipo de alimentación, condiciones de vida, etc.); no obstante, el mecanismo de acción de los mismos es oscuro.

Los mecanismos pato­génicos son mejor conocidos cuando se trata de hipertensiones secundarias. Asi, las dé causa renal se deben especialmente a un trastorno en el sistema enzimático renina-angiotensina, con intervención de una hormona mineralcorticoide (la aldosterona); este mecanismo tendría su punto de par­tida en la disminución del flujo plasmático renal, hecho frecuente en la patología de este órgano; las alteraciones en la metabolización de sustancias preseras, en la ex­creción de sodio, etc., contribuirían tam­bién en mayor o menor grado.

Las hiper­tensiones endocrinas se deben sobre todo a la acción de hormonas corticales o me­dulares de la glándula suprarrenal.

Hipertensiones secundarías. Los proce­sos patológicos que pueden cursar con hi­pertensión acostumbran clasificarse en los siguientes apartados: enfermedades nefrourológicas (glomerulonefritis, nefritis inters­ticiales y pielonefritis, nefrosclerosis, hidronefrosis, alteraciones en el desarrollo del riñon, etc.), enfermedades endocrinas (síndrome de Cushing, síndrome de Comí y feocromocitoma) y enfermedades de cau­sa mecánica, con aumento de la presión sis­tólica o máxima por una elasticidad aórtica disminuida.

Deben además citarse las que cursan con aumento de la tensión sistólica por aumento en el volumen sanguíneo de expulsión (volumen sistólico), entre las que destacan las fístulas arteriovenosas, la en­fermedad ósea de Paget, el hipertiroidismo, la policitemia vera, etc. Las características clínicas de estas entidades serán variables según su patogenia y etiología.

Hipertensión arterial esencial. Se distin­guen dos tipos, uno benigno y otro malig­no, según sean su evolución, grado de afec­tación visceral y tipo de lesión histopatológica. La hipertensión benigna se presenta sobre todo en personas de edad, en su mayoría del sexo femenino, de constitución pícnica y hábito pletórico; causan poca repercusión sobre el funcionalismo renal, cerebral o cardiovascular y son de relativo buen pronostico; en este caso la afectación de la retina es escasa.

La hipertensión maligna afecta sobre todo a los varones en una edad mas temprana (30 – 45 años y la máxima incidencia recae en pacientes de constitución débil y aspecto pálido, la repercusión visceral es grande, así como el grado de retinopatía; su pronostico es grave. Las hipertensiones de larga duración son causa de arterosclerosis que a su vez agravan la enfermedad hipertensiva.

Las medidas terapéuticas variaran atendiendo a la afección causal cuya resolución puede ser médica o quirúrgica. Como norma general se prescribirán medidas higiénicas y se administraran medicamentos hipotensores.

Combatir la Ansiedad, la Angustia. Controlar el miedo

La ansiedad es un estado afectivo caracterizado por un sentimiento de temor indefinido, provocado por una sensación de amenaza indeterminada frente a la cual el paciente se siente impotente.


La angustia o ansiedad se acompaña de un cortejo de síntomas corporales, de origen neurovegetativo, semejantes a los que se experimentan en el miedo: opresión respiratoria, disnea, aceleración del pulso, palidez, sudoración, etc,.

Tiene gran importancia en toda la patología mental y se presenta en forma de crisis de angustia o como un sistema de estructuración de la personalidad, que sirve de fondo a todos los trastornos neuróticos.

La ansiedad o angustia es un sentimiento parecido al miedo, pero se diferencia de éste en que carece de objeto real que la justifique: es un estado de alerta, de expectación de un peligro ignorado e indefinido, producido en última instancia por el miedo a los propios impulsos y necesidades, de los que no es posible huir.

Combatir la Anorexia. Causas de la enfermedad.

La anorexia se caracteriza por una disminución o pérdida anormal del apetito. La anorexia se presenta como consecuencia de un trastorno patológico que afecta los mecanismos que regulan las sensaciones de apetito y saciedad. Ocurre en gran número de estados patológicos, tanto orgánicos como psíquicos

La anorexia orgánica constituye uno de los signos definidores de un síndrome inespecífico denominado tóxico; este síndrome se presenta de una manera muy constante en múltiples procesos patológicos y su intensidad mantiene un cierto paralelismo con la gravedad y pronostico de la enfermedad causal.

La anorexia psíquica (anorexia nerviosa) simula en ocasiones un trastorno orgánico del tipo hipopituitarismo debido a que se afectan de modo primario los centros reguladores (en el hipopituitarismo, por efecto de lesiones histopatológicas, y en la anorexia psíquica, por la influencia que ejercen sobre dichos centros los estímulos procedentes de la corteza cerebral).

Si la anorexia persiste, es causa de adelgazamiento y desnutrición, llegando incluso a causar la muerte. 

Combatir Acné. Curar el Acne Juvenil, Tratamiento.

El acné es una afección muy frecuente, caracterizada por la aparicion de lesiones dermatológicas en la cara y espalda; aparece sobre todo durante la adolescencia.

La acné se inicia entre los diez y los catorce años de edad, en forma de comedones localizados en la barbilla, la frente, la espalda, etc,; luego esta lesiones progresan, y aparecen pápulas foliculares y pequeñas pústulas que, en general, desaparecen espontáneamente hacia los dieciséis años¸otras veces surgen complicaciones permanentes (cicatrices irregulares, lesiones quistitas) que pueden repercutir de modo desfavorable sobre el psiquismo del paciente.

La obstrucción del folículo pilosebaceo, junto a la infección secundaria bacteriana folicular, como consecuencia de un desequilibrio hormonal (principalmente sexual), es la causa de la acné vulgar; además existen otros factores coadyuvantes: frío invernal, cambios en la alimentación, exceso de trabajo, contrariedades, etc.

El tratamiento, cuya eficacia dependerá de la prontitud con que se aplique, debe estar dirigido a conseguir, en primer lugar, la remision temporal de los síntomas existentes y, mas tarde, la curación completa del cuadro.

Las medidas terapeuticas empleadas son de dos ordenes: higiénicas, (dieta abundante y nutritiva) y farmacológicas (medicaciones antibacterianas, endocrinas, radioterápicas, etc.

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La visita al doctor